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Marco Rubio advierte que sin estabilidad económica y social, cualquier victoria electoral podría heredar una ‘catástrofe’ en el país tras el arresto de Maduro

Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha dejado claro que cualquier proceso electoral en Venezuela debe esperar a que el país supere sus crisis económicas y sociales, tras el encuentro entre Donald Trump y Delcy Rodríguez en la ONU. Según declaró este miércoles, la prioridad no es solo convocar comicios libres, sino garantizar que el ganador herede un país funcional, no una ‘catástrofe’ como la actual.

El funcionario estadounidense subrayó que Venezuela enfrenta desafíos estructurales: una deuda impagable, la reconstrucción tras los recientes terremotos y la necesidad de reconstruir instituciones políticas y partidos, muchos de cuyos líderes aún residen en el extranjero. Rubio mencionó explícitamente a María Corina Machado, líder opositora, pero también a otros dirigentes de la Asamblea Nacional de 2015 que participan en conversaciones con las autoridades interinas para preparar el terreno.

El encuentro entre Trump y Rodríguez, calificado por esta última como ‘histórico’, se produjo en el marco de la Asamblea General de la ONU. Aunque fue privado, ambos gobiernos difundieron imágenes del mismo, lo que refuerza el interés de Washington en una transición ordenada en Venezuela tras el arresto de Nicolás Maduro.

El contexto: ¿qué exige EE.UU. para considerar unas elecciones ‘válidas’?

Rubio detalló tres condiciones clave para que unas elecciones en Venezuela sean consideradas legítimas por Washington: primero, la reestructuración de la deuda externa, que asfixia la economía; segundo, la reconstrucción de partidos políticos, muchos de cuyos líderes están exiliados; y tercero, la confianza de los 8 millones de venezolanos que viven en el extranjero, que solo regresarían si ven garantías de estabilidad. ‘No se trata solo de María Corina’, aclaró, refiriéndose a otros líderes opositores en el exilio.

El funcionario estadounidense también advirtió sobre el riesgo de que un eventual ganador electoral herede una economía colapsada. ‘Lo que amenazaría una república duradera en Venezuela sería que alguien resulte elegido y herede una catástrofe económica y social absoluta’, declaró, vinculando directamente la viabilidad de cualquier gobierno con la capacidad de resolver estos problemas previos a los comicios.

¿Qué papel juega Trump en esta estrategia?

Aunque el encuentro entre Trump y Rodríguez fue breve, su simbolismo es clave. Trump, que ha mostrado interés en reanudar relaciones con Venezuela, usó la reunión para transmitir un mensaje claro: cualquier transición política debe ir acompañada de reformas económicas. La mención a los terremotos recientes —que agravaron la crisis humanitaria— subraya la urgencia de actuar antes de que la situación se vuelva insostenible.

Rodríguez, por su parte, calificó el encuentro como ‘histórico’, aunque no se conocen detalles concretos de los acuerdos alcanzados. La estrategia de EE.UU. parece enfocarse en evitar un vacío de poder y en asegurar que cualquier proceso electoral cuente con el respaldo de la comunidad internacional, algo que hasta ahora ha sido difícil por la falta de garantías democráticas.

El precedente: ¿qué pasó con las elecciones de 2024?

El caso de las elecciones de 2024 en Venezuela —boicoteadas por la oposición y consideradas fraudulentas por EE.UU. y la UE— sirve como advertencia. Entonces, la falta de condiciones mínimas de transparencia llevó a un aislamiento diplomático aún mayor. Ahora, Rubio insiste en que cualquier proceso futuro debe evitar repetir esos errores, especialmente en un contexto donde la economía venezolana depende en gran medida de la ayuda internacional y de la reestructuración de su deuda.

La referencia a los 8 millones de venezolanos en el extranjero también es significativa: su regreso masivo podría ser un indicador clave de estabilidad. Sin embargo, Rubio reconoció que muchos exiliados exigen garantías concretas antes de considerar volver, algo que las autoridades interinas aún no han logrado ofrecer.

¿Qué sigue ahora?

En los próximos meses, la atención se centrará en si las autoridades interinas logran avanzar en la reestructuración de la deuda y en la reconstrucción de instituciones políticas. Rubio dejó claro que EE.UU. no apoyará unas elecciones sin estas condiciones previas, lo que podría retrasar cualquier calendario electoral.

Mientras tanto, la oposición venezolana —tanto dentro como fuera del país— observará con atención estos movimientos. La participación de líderes como María Corina Machado en conversaciones con las autoridades interinas podría ser un primer paso hacia una transición más inclusiva, pero aún queda un largo camino por recorrer.

La clave ahora será evitar que la crisis económica y social ahogue cualquier intento de normalización política. Como advirtió Rubio, sin estabilidad, cualquier victoria electoral podría convertirse en un nuevo fracaso.

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