La ministra de Defensa apoya un protocolo común europeo para contrarrestar amenazas como drones y desinformación, mientras el Ejército español abate un dron en Rumanía
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha dejado claro este lunes que los ataques híbridos de Rusia «no van a amedrentar» a la Unión Europea ni frenarán su apoyo a Ucrania. Durante el Consejo de Ministros de Defensa de la UE, Robles respaldó la propuesta de la alta representante europea de Política Exterior, Kaja Kallas, para desarrollar un protocolo conjunto que permita una respuesta unificada ante agresiones como sabotajes, desinformación o incursiones aéreas.
La idea, según explicó Robles, busca enviar un mensaje contundente a Moscú: «Hay conciencia de que Rusia quiere amedrentarnos, y no se va a conseguir». Entre los ejemplos concretos que mencionó están las intervenciones de aviones rusos —como las que han obligado a actuar al Ejército español— y los ataques con drones, como los sufridos por varios países europeos. En Rumanía, el contingente español ha abatido al menos un dron y ha intervenido en 15 ocasiones ante incursiones rusas.
Todos los países de la UE coincidieron en la reunión en que las amenazas híbridas —desde ciberataques hasta campañas de desinformación— están aumentando y tienen un objetivo claro: «Evitar que haya unidad en el apoyo a Ucrania». Robles subrayó que la posición de los Veintisiete sigue siendo «un compromiso sólido y claro» con Kiev, especialmente ante la llegada del invierno, cuando Rusia suele intensificar sus ofensivas.
Para hacer frente a estas agresiones, los ministros acordaron reforzar la monitorización y los servicios de inteligencia, aunque Robles insistió en que cualquier medida se implementará «con la máxima prudencia y discreción». El Ejército español destacó, ya está en primera línea: su despliegue en Rumanía ha sido clave para contrarrestar las incursiones rusas.
El contexto es clave: estos ataques híbridos no son nuevos, pero su frecuencia y sofisticación han crecido desde que Rusia invadió Ucrania en 2022. La UE ya había advertido en 2023 sobre el riesgo de que Moscú usara tácticas no convencionales para debilitar la cohesión europea. Ahora, con el invierno a la vuelta de la esquina, la presión sobre Ucrania —y sobre los países que la apoyan— se espera que aumente.






