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Sáb. Sep 26th, 2026

Pezeshkian ofrece reducir enriquecimiento de uranio y permitir inspectores nucleares en la ONU

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El presidente iraní acusa a EE.UU. de bloquear la diplomacia y vincula los ataques estadounidenses con el asesinato de Jamenei

Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, anunció durante su entrevista con Fox News en los márgenes de la Asamblea General de la ONU que su país está dispuesto a reducir los niveles de enriquecimiento de uranio y permitir la verificación externa para aliviar las tensiones nucleares. La oferta llega en un contexto de guerra estancada entre Irán y Estados Unidos, con negociaciones paralizadas desde febrero de 2026, cuando ambos países iniciaron hostilidades tras el ataque conjunto de Washington y Tel Aviv.

Pezeshkian acusó a EE.UU. de ser el principal obstáculo para la paz, denunciando que, en lugar de negociar, el gobierno de Donald Trump optó por bombardeos y bloqueó cualquier vía de diálogo. El mandatario iraní recordó el fallido memorando de entendimiento firmado en junio de 2026, que buscaba detener las hostilidades, pero que fue incumplido tras los ataques estadounidenses del año anterior, que incluyeron el asesinato de Alí Jamenei, líder supremo de Irán, junto a científicos, comandantes militares y miembros del Gobierno.

«Nos atacaron. Asesinaron y martirizaron a nuestro estimado líder supremo, a nuestros científicos, a nuestros comandantes militares y a nuestro Gobierno», declaró Pezeshkian, quien insistió en que Irán no busca desarrollar armas nucleares, citando un decreto religioso del fallecido Jamenei que prohíbe poseer armas de destrucción masiva. «No pretendemos matar estadounidenses, como lo demuestran nuestras acciones. Estados Unidos sí ha intentado matar iraníes», añadió, justificando la defensa iraní ante posibles ataques.

La propuesta de reducir el enriquecimiento de uranio y permitir verificaciones externas surge tras la restricción impuesta por Irán al acceso de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) desde los bombardeos de 2025. Según Pezeshkian, estas medidas buscan «aliviar las tensiones» y evitar una escalada mayor, aunque no se han reportado avances concretos en las conversaciones indirectas mantenidas esta semana en Nueva York entre representantes de ambos países.

El contexto del memorando fallido y las hostilidades

El memorando de paz firmado en junio de 2026 entre Irán y EE.UU. fue el último intento de detener la escalada de violencia iniciada el 28 de febrero de 2026, cuando ambos países comenzaron un intercambio de ataques que ha dejado un saldo de cientos de víctimas civiles y militares. Según fuentes diplomáticas citadas por Fox News, el acuerdo incluía la suspensión de las hostilidades, la liberación de prisioneros y la reanudación de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, el incumplimiento de EE.UU. —que mantuvo bombardeos selectivos contra objetivos militares iraníes— llevó al colapso del acuerdo en menos de tres meses.

Desde entonces, las negociaciones directas han sido reemplazadas por conversaciones indirectas, mediadas por terceros países como Rusia y China, sin que hasta ahora se haya logrado un alto el fuego permanente. La última ronda de contactos, celebrada esta semana en los márgenes de la ONU, no logró avances significativos, según fuentes cercanas al proceso.

¿Qué se juega Irán y EE.UU. en esta oferta?

Para Irán, la propuesta de reducir el enriquecimiento de uranio y permitir verificaciones externas responde a una doble estrategia: por un lado, busca desescalar la tensión con Occidente y evitar sanciones adicionales; por otro, intenta ganar tiempo mientras consolida su capacidad nuclear a largo plazo. La restricción al acceso del OIEA, implementada en 2025 tras los bombardeos estadounidenses, ha aislado a Teherán en el ámbito internacional, limitando su capacidad para negociar desde una posición de debilidad.

Por su parte, EE.UU. enfrenta una presión interna por la prolongación del conflicto, con críticas desde sectores del Congreso que exigen una solución diplomática para evitar un mayor gasto militar. Sin embargo, la administración de Trump ha mantenido una postura dura, argumentando que cualquier concesión a Irán —incluso en el ámbito nuclear— podría interpretarse como una señal de debilidad. La oferta de Pezeshkian, por tanto, llega en un momento en que Washington podría verse obligado a replantear su estrategia, especialmente si las hostilidades continúan sin un resultado claro.

En el plano regional, la guerra ha reconfigurado las alianzas. Países como Turquía y Arabia Saudí han mediado en conversaciones paralelas, mientras que Israel —aliado clave de EE.UU.— ha mantenido una postura de apoyo incondicional a la línea dura de Washington, temiendo que cualquier concesión a Irán debilite su posición en la zona.

La comunidad internacional, por su parte, observa con preocupación el estancamiento. La UE ha instado a ambas partes a reanudar el diálogo, mientras que Rusia y China han aprovechado la crisis para aumentar su influencia como mediadores. Sin embargo, sin un cambio en la postura de EE.UU., las propuestas iraníes podrían quedar en papel mojado, como ocurrió con el memorando de junio.

El próximo paso dependerá de la respuesta de Washington. Si EE.UU. rechaza la oferta, Irán podría acelerar su programa nuclear, mientras que si la acepta, el conflicto entraría en una fase de negociaciones más intensas, con posibles concesiones en otros frentes, como la liberación de prisioneros o el cese de las sanciones.

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