El acuerdo levanta el veto de Feijóo, pero obliga a reducir otras asignaturas al castellano para mantener el 50% de equilibrio lingüístico
El Parlamento gallego ha aprobado este jueves un pacto entre PP y PSOE que permite a los colegios impartir asignaturas de ciencias —como Matemáticas, Tecnología, Física y Química— en gallego, un cambio que levanta el veto impuesto por Alberto Núñez Feijóo cuando era presidente de la Xunta. Sin embargo, la medida obliga a reducir otras materias al castellano para mantener el 50% de equilibrio lingüístico exigido por ley.
La decisión, apoyada también por el diputado de Democracia Orensana, responde a una demanda histórica del Bloque Nacionalista Gallego (BNG), segunda fuerza parlamentaria. No obstante, la Confederación Anpas Galegas, que agrupa a asociaciones de madres y padres del alumnado, ha calificado el acuerdo de «claramente insuficiente». Según esta organización, el cambio no garantiza una enseñanza pública al 100% en gallego, como reclaman.
El acuerdo establece que los centros educativos podrán elegir impartir ciencias en gallego, pero esto implicará que otras asignaturas —como Ciencias Sociales, Geografía, Historia, Biología o Ciencias de la Naturaleza— se enseñen en castellano. La Confederación Anpas critica que este «reparto matemático» entre lenguas no refleja la realidad social, donde el gallego tiene menos peso fuera del ámbito escolar. Además, denuncia que la decisión de qué materias se imparten en cada lengua depende de cada centro, lo que considera un «despropósito» por la falta de uniformidad.
Fuentes del Gobierno gallego han aclarado que la medida no aumenta el uso del gallego en las aulas, sino que elimina una restricción anterior. El PP, por su parte, ha destacado que se trata de un avance tras años de veto, aunque sin profundizar en cómo se garantizará el equilibrio lingüístico en la práctica. El BNG, aunque celebró el fin del veto, ha exigido más medidas para proteger la lengua gallega en la educación.
Este acuerdo se enmarca en un debate más amplio sobre el modelo educativo en Galicia, donde la lengua cooficial ha perdido peso frente al castellano en las últimas décadas. La Confederación Anpas insiste en que la escuela debe ser el principal espacio para mantener el gallego, algo que, según denuncian, no se logra con un reparto de asignaturas basado en cálculos porcentuales.


