El acuerdo evita la inmersión lingüística del BNG y mantiene equilibrios en Primaria y Secundaria tras dos meses de negociaciones
Alfonso Rueda, portavoz del PP en Galicia, ha cerrado este viernes un acuerdo con el PSOE para actualizar el Plan Xeral de Normalización da Lingua Galega, que evita la imposición de un modelo de inmersión exclusiva en gallego impulsado por el BNG. El texto, firmado tras dos meses de negociaciones, mantiene las horas lectivas equilibradas entre ambas lenguas en Primaria y Secundaria, aunque flexibiliza las materias impartidas en cada una.
Este pacto entre las dos fuerzas mayoritarias en Galicia —que suman 40 de los 75 escaños del Parlamento autonómico— marca un precedente en la política lingüística gallega. Hasta ahora, el BNG había defendido un modelo de inmersión plena en gallego, similar al catalán o al euskera, pero el acuerdo con PP y PSOE lo bloquea al mantener el equilibrio actual: el 50% de las clases en gallego y el 50% en castellano en Primaria, y un reparto flexible en Secundaria según la materia.
El pacto también tiene implicaciones políticas claras: el PP y el PSOE, que gobiernan en coalición en varias diputaciones gallegas, refuerzan su posición frente al BNG, que lleva años presionando para avanzar hacia un modelo de inmersión. Para el portavoz popular, este acuerdo actúa como un «freno» al «monolingüismo» que promueve el nacionalismo gallego. El PSOE, por su parte, evita así un conflicto con el PP en una materia sensible, especialmente en zonas rurales donde el castellano sigue siendo mayoritario.
El texto aún debe ser aprobado por el Parlamento gallego, pero su tramitación se antoja rápida: ambas formaciones ya han acordado los términos y solo falta el trámite burocrático. El BNG, que no ha participado en las negociaciones, ha criticado el pacto por considerar que «consagra el bilingüismo asimétrico» en lugar de impulsar el gallego como lengua vehicular. Mientras, el acuerdo abre la puerta a replicar este modelo en otras comunidades con lenguas cooficiales, donde el equilibrio entre lenguas suele ser un punto de tensión política.
El documento, firmado el 25 de septiembre de 2026 a las 13:33h, refleja el consenso alcanzado a nivel regional sobre la política lingüística, tras dos meses de negociaciones discretas entre las formaciones.
El pacto no solo establece el equilibrio de horas lectivas, sino que también flexibiliza la asignación de materias, permitiendo que cada centro educativo decida la distribución de contenidos en gallego y castellano según sus necesidades.






