La Embajada de Argentina y la comunidad judía exigen explicaciones tras veto en festival cultural coordinado por Ana Gallego y Patricia Escalona
Ariana Haritz, escritora argentina de origen judío y afincada en Francia, fue cancelada a última hora en el Festival Cultura-ALH de la Universidad de Granada. La decisión, adoptada por la dirección del evento —coordinado por Ana Gallego Cuiñas y Patricia Escalona Ruiz—, se produjo tras presiones de colectivos antiisraelíes que acusaron a la autora de «avalar el exterminio del pueblo palestino». Haritz, conocida por obras como *Matate, amor* (adaptada al cine) y su rechazo a los boicots culturales, denunció un «ensañamiento por ser judía» y calificó el proceso de «extorsivo».
La Embajada de Argentina en España condenó la exclusión como una «exclusión arbitraria» y exigió un «desagravio público» a la autora. El embajador Wenceslao Bunge Saravia advirtió de que el caso «no puede naturalizarse» y solicitó al rector de la Universidad de Granada que garantice «las condiciones de no discriminación». La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) también rechazó la medida, destacando el silencio de instituciones como el Ayuntamiento de Granada (presidido por Marifrán Carazo, del PP), el Instituto Cervantes o Acción Cultural Española, colaboradoras del festival.
El veto se enmarca en un patrón creciente de cancelaciones culturales vinculadas al conflicto en Gaza. Según Haritz, «la militancia ganó a la literatura», mientras que siete participantes del festival apoyaron su exclusión. La escritora, cuya obra ha sido adquirida por Martin Scorsese, acusó a los organizadores de deformar sus palabras y de ceder a «mecanismos de acoso». Su cancelación, anunciada tras su denuncia en redes sociales («Cedieron al terror»), ha generado un manifiesto de apoyo firmado por figuras del mundo cultural que rechazan «apartar a nadie por sostener una posición controvertida».
La Universidad de Granada se desmarcó de la decisión, defendiendo la libertad de expresión, pero el Ayuntamiento de Granada —que gestiona el evento junto a otras entidades— evitó pronunciarse. La FCJE subrayó que «ante hechos de esta naturaleza, no se han pronunciado públicamente» instituciones clave como la Fundación Tres Culturas o el Instituto Cervantes, lo que agrava el «proceso de odio a lo judío» que Haritz denunció como «legitimado» en España.







