El Festival de Granada cancela a la escritora judía tras polémica; la Federación de Comunidades Judías exige explicaciones públicas
La Federación de Comunidades Judías de España (FCJE) ha condenado con dureza el veto impuesto a la escritora judía Ariana Haritz en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultural, que comienza este lunes 21 de septiembre en Granada. La institución, única representante oficial de los judíos españoles según los Acuerdos de 1992 con el Estado, califica la decisión de «absoluta condena» y exige una explicación pública inmediata.
El festival, organizado por el Ayuntamiento de Granada, ha justificado la exclusión de Haritz —autora de obras como *Fever Dream* y *Diez minutos después de la medianoche*— sin detallar motivos. La FCJE, que actúa como portavoz de la comunidad judía en España, subraya que la cancelación «no solo afecta a una voz literaria relevante, sino que envía un mensaje equivocado sobre la libertad de expresión y el diálogo intercultural».
La polémica llega en un contexto de creciente tensión en el sector cultural español, donde festivales y eventos públicos han sido objeto de controversias por decisiones de programación. La FCJE, que ya ha elevado su queja a las autoridades autonómicas y locales, insiste en que el veto «no puede quedar impune» y reclama que el festival aclare si existen razones legítimas o si se trata de una decisión arbitraria.
Haritz, conocida por su defensa de los derechos humanos y su crítica al antisemitismo, ha sido invitada a otros eventos internacionales como el Hay Festival o el Festival de Literatura de Bogotá. Su exclusión en Granada, un evento con proyección nacional, ha sido interpretada por la FCJE como un «error grave» que podría afectar a la imagen de Granada como ciudad abierta al debate cultural.
El Ayuntamiento de Granada, organizador del festival, aún no ha respondido a las demandas de aclaración por parte de la FCJE. La polémica se suma a otros casos recientes de cancelaciones en festivales españoles, donde la línea editorial y las decisiones de programación han generado rechazo por parte de colectivos y artistas.






