El ministro de Cultura, Miki Zohar, amenaza con quitar la nacionalidad a Yuval Abraham y Rachel Szor por su documental sobre la estrategia israelí en Gaza; Ben Gvir los tacha de ‘vergüenza’ y los invita a unirse a Hamás
Miki Zohra, ministro de Cultura de Israel, anunció este domingo que revocará la nacionalidad israelí a los directores del documental *Naza*, galardonado con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia. El filme, que cuestiona la estrategia militar israelí en Gaza, ha desatado una respuesta institucional sin precedentes. Zohra los acusó en X de «traición al país» y de tener un «ardiente odio autodestructivo», mientras Itamar Ben Gbit, ministro de Seguridad Nacional, los llamó «una vergüenza» y les sugirió que se unieran a Hamás.
Los realizadores, Yuval Abraham y Rachel Szor, ya habían destacado en el cine documental con *No Other Land* (2024), premiada con un Óscar. *Naza*, de 80 minutos, profundiza en las tácticas israelíes que, según el filme, han provocado la muerte de civiles palestinos en Gaza. Su inclusión en Venecia fue polémica: el festival lo aceptó in extremis una semana antes de su inicio, tras una campaña internacional que lo situó en la carrera por el León de Oro.
El contexto: un documental que desafía la narrativa oficial
El filme se centra en lo que sus autores describen como una estrategia deliberada de Israel para «destruir» Gaza, algo que el Gobierno israelí niega rotundamente. La respuesta de Zohra y Ben Gbit no es aislada: ambos ministros, vinculados al sector más duro del poder ejecutivo, han multiplicado en los últimos meses declaraciones contra figuras críticas con la política de seguridad. En 2023, Ben Gbit ya amenazó con «revisar» la ciudadanía de periodistas extranjeros que cubrieran Gaza desde una perspectiva crítica.
Implicaciones: ¿un precedente para el cine político en Israel?
La medida contra Abraham y Szor podría sentar un precedente peligroso para el cine y el periodismo en Israel. Hasta ahora, la revocación de la ciudadanía por motivos políticos era excepcional, pero el Gobierno ha endurecido su retórica contra cualquier voz disidente desde el inicio de la guerra en Gaza. La comunidad internacional, especialmente en Europa, ha reaccionado con preocupación: el Festival de Venecia, que otorgó el premio, ha instado a Israel a respetar la libertad de expresión. Mientras, los directores, que ya habían recibido amenazas anónimas, han anunciado que no viajarán a Israel hasta que se resuelva su situación legal.
El caso también pone en evidencia la polarización interna en Israel. Mientras Zohra y Ben Gvir representan al ala más beligerante del Gobierno, figuras como Yair Lapid, ex primer ministro y líder del partido Yesh Atid, han criticado públicamente las declaraciones, recordando que «la democracia no se defiende con amenazas, sino con argumentos». La tensión entre ambos bandos podría escalar si el Gobierno avanza con la revocación, un paso que requeriría la aprobación del Ministerio de Interior y que, de concretarse, tendría repercusiones legales y diplomáticas inmediatas.







