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Mar. Sep 22nd, 2026

España pide oficializar el catalán en la UE antes que el albanés

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El secretario de Estado Fernando Sampedro defiende en Bruselas el catalán, el gallego y el euskera frente a las dudas de Alemania y Lituania, que los consideran inaceptables

El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, ha asegurado este martes en Bruselas que el catalán, el gallego y el euskera serán reconocidos como idiomas oficiales de la UE «antes que ninguna otra lengua». Lo ha dicho a la entrada de la reunión de Asuntos Generales, en la que participan los ministros o secretarios generales de los Veintisiete estados miembros.

Sampedro sostiene que estos idiomas llevan «40 años de discriminación frente a otros estados que sí tienen reconocidos sus idiomas propios». Entre esos idiomas regionales ya reconocidos ha enumerado el maltés y el irlandés.

La comparecencia del secretario de Estado llega después de más de un año sin que España llevara este asunto al debate sobre la ampliación de la Unión Europea. En esa discusión están sobre la mesa las candidaturas de países como Albania y Montenegro, que todo apunta que serán los próximos en incorporarse a la Unión.

Frente a la posibilidad de que la insistencia española se interprete como un chantaje a los Veintisiete, Sampedro ha defendido que «España es uno de los grandes defensores de la ampliación europea» y «de que las lenguas de esos países se incorporen a la oficialidad». Pero considera que antes que el albanés y el montenegrino, pese a ser los únicos idiomas oficiales de esos dos países, deben oficializarse el uso del catalán, el vasco y el gallego.

El propio ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reconoció en su momento que había algunos países que presentaban dudas acerca de la incorporación de esos idiomas a la Unión Europea. Este martes, esas dudas han vuelto a aflorar en los pasillos de la reunión.

El secretario de Estado para Europa del Gobierno alemán, Gunther Krichbaum, y, sobre todo, el viceministro de Exteriores de Lituania, Sigitas Mitkus, se han mostrado reacios a introducir este tema en la cuestión de la ampliación. «Estos idiomas son inaceptables», ha llegado a afirmar Mitkus.

La intención de España es que ni tan siquiera se debata la posibilidad de oficializar el catalán, el vasco y el gallego durante la reunión de este martes. Se trata simplemente de recordar que existe esa petición, a pesar de que no ha habido ninguna variación en las posturas de los países.

Tampoco es un asunto en el que los Veintisiete vayan a ocupar demasiado tiempo. El tema principal de la reunión de Asuntos Generales de este martes es la preparación del Consejo Europeo que celebrarán los presidentes y jefes de Gobierno en octubre en Bruselas.

En ese cónclave de octubre se espera un acercamiento de posturas en torno a los Presupuestos europeos a largo plazo para los años 2028 y 2034.

El idioma como moneda de cambio en la ampliación

La petición española se cruza con un proceso de ampliación que avanza por fases. Albania y Montenegro figuran entre los candidatos más adelantados, y su entrada llevaría aparejada la oficialidad de sus lenguas nacionales. España quiere que esa oficialidad no llegue antes que la del catalán, el gallego y el euskera.

El argumento de Sampedro es que el maltés y el irlandés ya son lenguas oficiales de la UE pese a ser idiomas propios de un solo Estado miembro. Esa comparación es la que usa para reclamar el mismo trato para las lenguas cooficiales españolas.

El reconocimiento de una lengua como oficial en la UE no es un trámite automático. Requiere acuerdo de los Veintisiete y afecta al funcionamiento de las instituciones, desde la traducción de documentos hasta la interpretación en las reuniones. Por eso varios Estados miran con cautela cada nueva incorporación.

Alemania y Lituania marcan el freno

La resistencia de Alemania y Lituania no es nueva. El propio Albares ya había admitido que existían países con reservas. Lo que ha cambiado este martes es que esas reservas se han expresado en voz alta en la misma puerta de la reunión.

La posición lituana, expresada por Mitkus, es la más dura de las recogidas. La alemana, en boca de Krichbaum, se suma al bloque de los que no quieren mezclar la oficialidad de las lenguas con el expediente de la ampliación.

España evita plantear una votación o un debate formal sobre el fondo. Su objetivo en esta cita es dejar constancia de que la petición sigue viva, sin forzar una derrota que evidenciaría la falta de apoyos.

El asunto queda así aparcado hasta que la discusión sobre los Presupuestos europeos y la ampliación vuelva a la mesa. La reunión de octubre en Bruselas será la próxima cita en la que los Veintisiete puedan medir fuerzas sobre el reparto presupuestario a largo plazo.

En 2025, el Gobierno español destinó más de 1,2 millones de euros a viajes oficiales al extranjero, una cifra que refleja el nivel de inversión en la diplomacia y la representación internacional. Este gasto incluye misiones de alto nivel en Bruselas y otras capitales europeas, donde se discuten temas como la ampliación y la política lingüística, subrayando el compromiso de España con la defensa de sus lenguas regionales en el ámbito europeo.

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