El Gobierno avisa de que no aceptará nuevos idiomas en la UE si antes no se aprueban las tres lenguas cooficiales
El Gobierno de España ha comunicado formalmente a sus socios comunitarios que no respaldará el reconocimiento de nuevos idiomas oficiales en la Unión Europea derivados de futuras adhesiones si antes no se aprueba el estatus oficial del catalán, el euskera y el gallego. La posición fue trasladada ante la presidencia irlandesa del Consejo de la Unión Europea con el objetivo de elevar el asunto al Consejo de Asuntos Generales fijado para el 22 de septiembre en Bruselas.
Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores han argumentado que «no es posible para España aceptar nuevas lenguas oficiales si antes no se ha aprobado la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego». Con esta maniobra, la delegación española busca ligar el debate lingüístico a la ampliación comunitaria, un proceso en el que Montenegro se perfila como el socio más avanzado de cara a una eventual entrada en 2028.
Durante una reunión informal celebrada en Dublín, el secretario de Estado ante la Unión Europea, Fernando Sampedro, recalcó que antes de añadir las lenguas de futuros miembros comunitarios corresponde atender las aspiraciones de 20 millones de ciudadanos europeos respecto a idiomas vigentes en un Estado miembro desde hace cuatro décadas. Preguntado sobre si la posición implica ejercer el derecho a veto ante futuras incorporaciones, Sampedro evitó confirmarlo y señaló que confía en resolver el expediente antes de esa fase.
Esta carpeta permanecía sin tratamiento formal entre ministros desde julio de 2025, cuando se abordó bajo presidencia danesa antes de que el Ejecutivo optara por gestiones discretas ante la falta de unanimidad. Cualquier modificación del reglamento lingüístico de la Unión requiere el voto unánime de los Veintisiete, un umbral complejo debido a los reparos jurídicos y presupuestarios que mantienen países como Alemania e Italia.
La inclusión del catalán en las instituciones comunitarias formó parte de los compromisos suscritos por el Partido Socialista con la formación de Carles Puigdemont para facilitar la investidura de Pedro Sánchez. Aunque la presidencia irlandesa ha registrado la petición formal para incluir el asunto en la agenda del 22 de septiembre, el trámite no asegura una votación decisiva ni que las capitales reticentes hayan variado sus reservas.
Fuente: La Vanguardia







