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Mar. Sep 22nd, 2026
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El presidente del Gobierno viaja a Nueva York para defender el multilateralismo en la Asamblea General, donde la crisis de Ceuta será clave en su discurso

Pedro Sánchez ha confirmado el respaldo del Gobierno español a la candidatura de una mujer latinoamericana para suceder a Antonio Guterres al frente de la ONU, en un momento en que la carrera por la secretaría general se reduce a dos aspirantes: la costarricense Rebeca Crispan, favorita, y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa. La decisión llega tras la retirada de la expresidenta de Chile Michelle Bachelet el pasado sábado, lo que elimina la opción más visible para cumplir la norma no escrita de rotación regional.

Crispan, economista y exvicepresidenta de Costa Rica, acumula ventajas clave: su trayectoria en organismos internacionales como secretaria general de la ONU Comercio y Desarrollo (UNTAD) desde 2021 y su estrecha relación con Sánchez, quien la considera un perfil afín al multilateralismo. Fuentes de Moncloa destacan que España, con un peso residual en la votación final, priorizará una candidata latinoamericana, aunque evitan pronunciarse por ningún nombre concreto. La decisión del Consejo de Seguridad —donde cinco potencias tienen veto— será decisiva en las próximas semanas.

Sánchez viajará este lunes a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, donde intervendrá el próximo miércoles. Su discurso centrará la gestión de la crisis migratoria en Ceuta, un tema que Donald Trump ya abordó el año pasado, y defenderá el multilateralismo frente a los ataques a los principios internacionales. Mientras, Guterres, en su última Asamblea como secretario general, ha reconocido que su legado incluye avances en austeridad, pero no las reformas profundas que buscaba, como ampliar los asientos permanentes del Consejo de Seguridad a África y América Latina.

Rebeca Crispan lidera las votaciones informales con nueve apoyos, seguida por la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett (ocho votos). Los tres candidatos varones —el argentino Rafael Grossi, el ugandés Olara Otunnu y el senegalés Macky Sall— han visto cómo sus opciones se reducen por los vetos potenciales de las potencias permanentes. Espinosa, aunque con menos respaldo (tres votos), sigue en carrera por su experiencia como ministra de Rafael Correa en Ecuador.

El proceso de elección, que depende del Consejo de Seguridad, podría alargarse hasta diciembre. España, como miembro no permanente, no tiene capacidad de veto, pero su apoyo a una candidata latinoamericana podría influir en la percepción regional. Mientras, la ONU enfrenta una crisis financiera por impagos y retrasos, agravada por la negativa de la administración Trump a cumplir con sus cuotas.

El contexto de la rotación regional en la ONU

La elección del secretario general de la ONU sigue una tradición no escrita de rotación geográfica: tras un europeo (Guterres, portugués), un asiático (Ban Ki-moon, surcoreano) y un africano (Kofi Annan, ghanés), le toca a América Latina. Esta región ha tenido dos secretarios generales: el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991) y el guatemalteco José María Aznar (no confundir con el exministro español), aunque este último solo ocupó el cargo de forma interina en 1971. La última candidata latinoamericana, la colombiana Irina Bokobá, compitió en 2016 sin éxito.

La elaborabilidad de Crispan se explica por su perfil técnico y su alineación con las prioridades de Sánchez, como la cooperación iberoamericana y la lucha contra la desigualdad. Como secretaria general de la Segib (organismo iberoamericano de la ONU), mantuvo encuentros con el presidente español en esta legislatura. Su experiencia en UNTAD, donde aboga por políticas económicas inclusivas, la posiciona como una opción reformista frente a otros candidatos más tradicionales.

¿Qué se juega España en esta elección?

Aunque España no tiene capacidad de veto en el Consejo de Seguridad, su apoyo a una candidata latinoamericana refuerza su papel como puente entre Europa y América Latina. Moncloa evita pronunciarse por ningún nombre concreto, pero fuentes cercanas al Gobierno insisten en que «ya le toca a la región» cumplir con la rotación. La elección de una mujer latinoamericana sería histórica: sería la primera secretaria general de la ONU, rompiendo un patrón de 77 años de hombres en el cargo.

Sin embargo, el proceso enfrenta obstáculos. Las potencias permanentes —especialmente Estados Unidos y China— suelen priorizar candidatos de su región o alineados con sus intereses. Crispan, aunque tiene respaldo en América Latina y Europa, podría chocar con vetos si no logra consenso en el Consejo. Su rivalidad con Carolyn Rodrigues-Birkett, apoyada por el Caribe, añade complejidad a una carrera donde los votos negativos son tan importantes como los positivos.

Mientras, la ONU enfrenta desafíos internos: retrasos en pagos, una crisis migratoria global sin solución y la falta de reformas estructurales. Guterres deja el cargo sin haber logrado ampliar el Consejo de Seguridad, un objetivo clave para países como España, que abogan por mayor representación de África y Latinoamérica. La elección de su sucesor podría definir si la organización logra modernizarse o sigue atrapada en su burocracia.

Sánchez, en su discurso del miércoles, usará la Asamblea General para defender el multilateralismo, un principio bajo presión por el auge del nacionalismo y las tensiones geopolíticas. La crisis de Ceuta, que ha tensado las relaciones con Marruecos, será un tema central. Mientras, la carrera por la ONU avanza hacia un desenlace incierto, donde el apoyo español a una candidata latinoamericana podría ser clave para romper el techo de cristal en la organización.

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