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Dinamarca y Trump pactan la presencia militar en Groenlandia
Gage Skidmore (CC BY-SA 2.5, Wikimedia Commons)
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El texto garantiza la soberanía danesa, descarta la anexión y concede a Washington el veto sobre inversiones extranjeras.

Groenlandia mantendrá intacta su soberanía territorial frente a los planes de anexión de Estados Unidos tras el acuerdo anunciado por Donald Trump en su red Truth Social. El pacto cuenta con el visto bueno de Copenhague y Nuuk. Ambos ejecutivos expresaron una satisfacción contenida a la espera de la firma formal prevista para la próxima semana.

El texto descarta cualquier cambio en el estatus territorial de la isla ártica. La soberanía danesa y groenlandesa queda ratificada. A cambio, Washington obtiene facilidades para operar militarmente en el territorio boreal. Según expuso el mandatario republicano, las Fuerzas Armadas estadounidenses iniciarán el despliegue de una gran presencia militar. El documento concede a la Casa Blanca un control permanente sobre sus necesidades de seguridad. También otorga a Washington derecho de veto: ningún país rival podrá abrir bases, instalar fuerzas militares ni realizar inversiones sensibles sin autorización por escrito.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Federasen, declaró mediante un comunicado estar «contenta» ante un «buen acuerdo». La dirigente socialdemócrata defendió que la iniciativa refuerza la seguridad común en el Ártico y el Atlántico Norte. Según argumentó Frederiksen, el acuerdo beneficia tanto a la OTAN como al continente europeo, al tiempo que respeta el derecho a la autodeterminación groenlandés. Por su parte, el primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, subrayó que el documento reconoce el papel internacional de la isla y asegura estabilidad defensiva para todas las partes firmantes.

El antecedente militar de 1951

El marco defensivo entre Dinamarca y Estados Unidos no parte de cero. Ambas naciones suscribieron un tratado de defensa bilateral en 1951. Aquel documento ya otorgaba amplias facultades operativas a las tropas norteamericanas en suelo ártico. Con el paso de los años, aquel pacto fundacional recibió una actualización relevante en el año 2004.

El ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, recordó episodios clave de esa cooperación estratégica. Durante la Guerra Fría, las tropas estadounidenses operaron hasta 17 instalaciones militares repartidas por la isla. Incluso llegaron a albergar armamento atómico en dependencias subterráneas. Más tarde, el Pentágono redujo por decisión propia su despliegue permanente a un único enclave: la base aérea de Pituffik, situada en el extremo noroeste.

Diversos analistas e investigadores de la Academia de Defensa danesa coinciden en que el pacto recupera facultades ya contempladas en la normativa vigente. La gran novedad radica en la duración del compromiso anunciado. El texto de 1951 supeditaba su vigencia a la existencia de la OTAN. Por contra, el redactado acordado ahora con la administración estadounidense establece un compromiso de carácter indefinido.

Cautela ante la firma definitiva

Pese al principio de entendimiento comunicado públicamente, los diplomáticos daneses mantienen una vigilancia estrecha sobre el calendario de ratificación. El documento definitivo todavía carece de rúbrica. Los días previos a la ceremonia de validación resultarán determinantes para comprobar si la Casa Blanca mantiene los términos negociados sin exigir modificaciones de última hora.

La política interna de Groenlandia añade otra capa de atención sobre el desenlace del pacto. La isla cuenta con un estatuto de autonomía amplia dentro del Reino de Dinamarca, con gobierno propio y competencias plenas en materias no reservadas a la defensa común. Nuuk supedita cualquier respaldo estratégico exterior a la preservación absoluta de su capacidad de autogobierno frente a presiones geopolíticas externas.

El acuerdo aún no ha sido firmado, lo que genera incertidumbre sobre la posible retirada de Trump o la exigencia de cambios adicionales. Se espera que la firma se realice la próxima semana, pero la falta de rúbrica deja abierta la posibilidad de que el presidente republicano modifique los términos antes de la ratificación final.

El acuerdo no está rubricado todavía, por lo que hasta que no se firme, en principio la semana que viene, existirá cierto temor a que el presidente republicano se eche atrás o exija nuevos cambios.

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