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Jue. Sep 17th, 2026

Suecia rompe la tendencia – la ultraderecha pierde votos y los progresistas ganan terreno

Suecia frena el avance de la ultraderecha: los progresistas ganan por la mínima
Panarria (CC BY 2.5, Wikimedia Commons)
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Demócratas de Suecia (SD) caen al 17,5% tras dos décadas de ascenso, mientras los Moderados recuperan la hegemonía con un giro migratorio que también afecta a la izquierda

Demócratas de Suecia (SD), partido de ultraderecha que lideraba el ascenso en Europa, ha perdido apoyo por primera vez en dos décadas, quedándose en el 17,5% de los votos en las elecciones suecas. Los Moderados, conservadores tradicionales, han recuperado la hegemonía en ese espacio político, mientras los progresistas —aunque por la mínima— logran mantenerse en un contexto donde la mayoría de países europeos ven crecer a la extrema derecha.

El descenso de la SD no es casual: tras años de normalización política —pasando de vínculos neonazis en los 80 a formar parte del gobierno con los conservadores—, el partido ha perdido fuelle. Su éxito reciente fue lograr que la derecha tradicional aceptara su entrada en el gobierno, pero ahora el electorado parece preferir a los Moderados, que han adoptado su discurso en inmigración y seguridad. Este fenómeno no es exclusivo de Suecia: en Dinamarca, los socialdemócratas liderados por Mette Frederiksen —apodada ‘la Meloni del norte’— han endurecido su postura migratoria, incluso implementando una ‘ley de guetos’ declarada discriminatoria por la UE.

La clave está en el cambio de agenda política. Mientras la sociedad sueca sigue autoubicándose en el centro (según el CIS español, el 80% de los españoles también lo hace), el debate se ha centrado en temas como fronteras, seguridad e impuestos —áreas donde la derecha tradicional y la ultraderecha coinciden—. En España, Vox crece y el PP mantiene su discurso duro, aunque el CIS refleja una polarización creciente en los extremos, con un 75% de fidelidad de voto en Vox y un centro que, aunque mayoritario, ha derivado hacia posturas de derecha en los últimos años.

Lo sueco es una excepción en Europa: mientras la mayoría de países ven ascender a la extrema derecha, Suecia muestra que la derecha tradicional puede recuperar el voto moderado si absorbe sus demandas. Sin embargo, el modelo no es replicable en todos los contextos —como demuestra el fracaso de Friedrich Merz (Alemania) para frenar el ascenso de la AfD—. La pregunta ahora es si este giro es un punto de inflexión o solo una anomalía en un continente donde el discurso antiinmigración domina la agenda.

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