La misión marroquí envía su defensa a los europarlamentarios antes del debate del estado de la Unión y excluye a los grupos que le acusan de la entrada irregular de julio
La Misión del Reino de Marruecos ante la Unión Europea envió el lunes 14 de septiembre una carta a los eurodiputados españoles para defenderse de las acusaciones sobre la entrada irregular de miles de inmigrantes en Ceuta a finales de julio. La misiva no llegó a todos: las delegaciones del Partido Popular y de Vox han quedado fuera del envío, según ha podido saber THE OBJECTIVE. Sumando los diputados de ambos grupos, la cifra de europarlamentarios excluidos asciende a 28.
La exclusión afecta precisamente a las dos formaciones que han sido más críticas con el Gobierno de Marruecos, al que acusan de estar detrás de la llegada masiva de personas a la ciudad autónoma. La carta se distribuye a pocas horas del debate del estado de la Unión en el Parlamento Europeo, que se celebra en Estrasburgo (Francia), y llega también en vísperas del debate plenario titulado «Recientes ataques híbridos e instrumentalización de los migrantes en Ceuta y necesidad de una respuesta coordinada para proteger las fronteras exteriores de la UE».
En el escrito, Rabat sostiene que no está detrás de lo ocurrido el 30 de julio de 2026 y asegura que sus autoridades trabajan para determinar las causas y los responsables. La carta apunta al papel de la desinformación difundida en redes sociales y a la manipulación de personas vulnerables por redes dedicadas al tráfico ilícito de migrantes y a la trata de seres humanos.
La defensa de Rabat y el argumento de la fuerza letal
Marruecos afirma en la misiva que se ha comprometido a readmitir a todas las personas afectadas, incluidos ciudadanos marroquíes, menores no acompañados y nacionales de terceros países. Como respaldo, cita que el Gobierno español ha declarado públicamente que la información de la que dispone no permitía responsabilizar a Marruecos de los acontecimientos, y que ha reconocido la cooperación marroquí para facilitar el retorno de la mayoría de los migrantes en situación irregular.
El escrito rechaza además el uso de fuerza letal como respuesta a la llegada repentina de varias decenas de miles de personas en un periodo muy breve. Marruecos argumenta que muchas de esas personas estaban decididas a cruzar el Mediterráneo poniendo en riesgo sus vidas, y sostiene que el empleo de esa fuerza no puede considerarse ni un medio ni una solución conforme a las reglas de actuación aplicables a la gestión de los flujos migratorios.
Para reforzar su posición, la carta enumera cifras de cooperación: las autoridades marroquíes impiden cada año más de 75.000 intentos de cruce irregular, y entre 2023 y 2025 se evitaron 227.000 intentos. En el mismo periodo, según el escrito, se desarticularon más de 1.050 redes dedicadas al tráfico ilícito de migrantes y a la trata de seres humanos.
Las preguntas que Marruecos lanza a la Eurocámara
La misiva cierra con dos preguntas dirigidas a los eurodiputados. La primera plantea qué interés tendría Marruecos en provocar una crisis grave con España y la Unión Europea, en un momento en que la UE es su principal socio y las relaciones entre ambas partes atraviesan una etapa de mayor fortalecimiento y consolidación. La segunda pregunta si Marruecos habría provocado deliberadamente una crisis migratoria el Día del Trono, la celebración nacional del Reino, una fecha de gran simbolismo en la que se conmemoran los logros del país.
El texto concluye con la disposición de la Misión marroquí a mantener intercambios sobre estas cuestiones y con el testimonio de su más alta consideración hacia los miembros del Parlamento Europeo.
El pulso diplomático antes del debate en Estrasburgo
La carta llega en un momento de máxima tensión entre Rabat y Bruselas por la gestión de la frontera de Ceuta. El Parlamento Europeo tiene previsto debatir la instrumentalización de migrantes como parte de los llamados ataques híbridos, un concepto que la UE utiliza para describir acciones de presión que combinan medios migratorios, desinformación y presión económica sin llegar a un conflicto armado. La exclusión de PP y Vox del envío añade un elemento de confrontación interna en la Eurocámara, ya que los grupos excluidos podrían exigir explicaciones sobre por qué la misión marroquí seleccionó a sus destinatarios.
La misiva también sitúa al Gobierno español en una posición delicada, al citar sus propias declaraciones públicas para avalar la versión marroquí. Esa referencia obliga al Ejecutivo a explicar si mantiene esa valoración ante el pleno europeo o si matiza su posición en función de las conclusiones del debate.
El desenlace del pleno y la reacción de los grupos excluidos marcarán el tono de la relación entre la Eurocámara y Rabat en las próximas semanas. La carta, fechada un día antes de que arranque el debate del estado de la Unión, convierte la cita de Estrasburgo en un escenario de confrontación diplomática directa.







