El expresidente alega parcialidad tras declaraciones públicas de su director, que anticipó el precio sin pericia técnica
La defensa de José Luis Rodríguez Zapatero ha recusado hoy a Joyería Yanes para realizar el informe pericial sobre las joyas encontradas en su despacho durante la investigación judicial. El juez José Luis Calama (Audiencia Nacional) encargó el informe tras una primera tasación de 1,3 millones de euros realizada por Ansorena, pero decidió optar por Yanes por su «larga tradición en la alta joyería española».
Zapatero sostiene que las piezas —tres juegos de collar, pulsera, sortija y pendientes con esmeraldas, rubíes y zafiros— le fueron regaladas en 2007 por el rey de Arabia Saudí Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud en la Moncloa, y que las guardó «sin uso ni conciencia de su valor». La recusación se basa en que Juan Yanes, director general de la joyería y uno de sus propietarios, anticipó públicamente en mayo de 2024 que las joyas valían «un par de millones» y que eran «auténticas», lo que, según la defensa, demuestra un «interés directo» en inflar su valor.
La discrepancia es clave: mientras Yanes estimó 2 millones, Ansorena cifró el valor en 1.323.915 euros. La defensa argumenta que Yanes «emitió un parecer público» sobre aspectos no técnicos de la pericia, como el valor de reposición, lo que «dificulta la imparcialidad» de los peritos designados. El caso se enmarca en la investigación sobre posibles irregularidades en la gestión de fondos públicos durante el mandato de Zapatero, aunque las joyas no están directamente vinculadas a ese ámbito.
El juez Calama deberá resolver ahora si acepta la recusación. Si la desestima, Yanes realizará el informe, pero su valoración podría verse afectada por las declaraciones previas de su director. La joyería, por su parte, no ha respondido públicamente a la recusación.
En la entrevista del pasado 26 de mayo en el programa Más vale tarde, Yanes afirmó que las joyas valían «un par de millones» y que eran «auténticas», respondiendo al presentador que «hacer imitaciones y guardarlas en una caja no tiene ningún sentido». Estas declaraciones, realizadas antes de la designación judicial, alimentan la acusación de parcialidad y ponen en duda la objetividad de la valoración que se debe realizar.

