El presidente republicano recibe a líderes latinos en la Casa Blanca y les pide movilizar el voto, pero su caída en aprobación entre este electorado ya preocupa al PP de Florida
Donald Trump recuperó el miércoles la celebración del Mes de la Herencia Hispana en la Casa Blanca, un acto que no organizó en 2024 y que coincide con un mes de las elecciones de medio mandato en EE.UU. Allí, el presidente republicano recibió a representantes hispanos afines a su partido y les prometió prioridad en las obras del salón de baile de la Casa Blanca, uno de sus proyectos más polémicos.
Trump, que abrió su discurso destacando la retirada de las últimas tropas estadounidenses de Irak, centró su mensaje en movilizar el voto latino. «Hay que salir a votar. Hay que difundir lo bien que lo estamos haciendo», afirmó, recordando que el 48 % de los votantes hispanos lo apoyaron en 2024 —su mejor resultado histórico entre este electorado—. Sin embargo, su aprobación entre ellos cayó al 66 % en abril de 2026, 27 puntos menos que al inicio de su mandato, según datos oficiales citados en el acto.
La caída se debe en parte a su política migratoria y al encarecimiento de la gasolina por la guerra en Irán, factores que ya han generado tensiones internas en el Partido Republicano. La congresista María Elvira Salazar, republicana de Florida —un estado clave por su peso electoral hispano—, rompió recientemente con Trump y criticó sus políticas de deportaciones, calificándolas de «excesivas».
Por su parte, Marco Rubio, secretario de Estado y figura latina de mayor rango en el Gobierno, elogió a EE.UU. como «el país que acogió a sus padres, emigrados de Cuba en 1956», y defendió su legado: «Como hispanoamericanos, somos estadounidenses». Sin embargo, el acto contrastó con la realidad: los sondeos reflejan una pérdida de apoyo entre los votantes latinos, un grupo decisivo en estados como Florida, donde el PP local ya muestra grietas.
Trump también mencionó la operación contra Nicolás Maduro en Venezuela y la presión sobre Cuba, pero evitó detalles concretos. El acto, en definitiva, buscó contrarrestar la erosión de su base hispana, aunque las críticas internas —como las de Salazar— revelan que el daño ya está hecho.






