El Departamento de Seguridad Nacional responde a la congresista republicana María Elvira Salazar, quien critica los métodos del ICE y advierte sobre el descontento hispano antes de las elecciones de noviembre
Washington, 17 de septiembre de 2026 — El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha rechazado cualquier posibilidad de amnistía para inmigrantes indocumentados, reafirmando su compromiso con la política migratoria del presidente Donald Trump. En una respuesta oficial enviada a la agencia EFE, el departamento —encargado de ejecutar las políticas migratorias— subraya que «no habrá amnistía para los inmigrantes ilegales, ni ahora ni nunca», a pesar de las críticas de la congresista republicana María Elvira Salazar, aliada clave de Trump en Florida.
La declaración llega tras un vídeo publicado por Salazar este jueves, donde la legisladora —candidata a la reelección en noviembre— acusó a la administración Trump de haber «ido demasiado lejos» con sus medidas migratorias. Salazar, quien representa un distrito donde los hispanos constituyen más del 26% de la población, citó datos del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) de julio de 2026: el 50% de los migrantes detenidos ese mes no tenían antecedentes penales ni cargos judiciales en su contra. «Lo único que Estados Unidos debería ofrecer es un boleto de vuelta a sus países de origen o un cheque de 3.000 dólares para su autodeportación», declaró Salazar en el vídeo, donde advirtió sobre el riesgo de alienar a la comunidad hispana, un grupo decisivo en las elecciones presidenciales de 2024 y ahora en peligro para los republicanos.
El Departamento de Seguridad Nacional, liderado por el secretario Markwayne Mullin, respondió con firmeza: «Los agentes del ICE están cumpliendo las leyes aprobadas por el Congreso, bajo el liderazgo del presidente Trump». La respuesta oficial destaca que la administración Trump está llevando a cabo «la campaña de deportaciones más histórica de la historia de Estados Unidos», tal como prometió el mandatario durante su campaña. La declaración también incluye un mensaje directo a Salazar: «No ignoraremos el Estado de derecho», cerrando así el intercambio público entre la congresista y la administración.
El enfrentamiento entre Salazar y el Departamento de Seguridad Nacional se produce en un contexto crítico: seis semanas antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre, donde los republicanos buscan retener el control del Congreso. Según encuestas recientes, el descontento entre la comunidad hispana por las políticas migratorias de Trump —clave en su victoria en 2024— podría ser determinante. Salazar, expresentadora de televisión y figura influyente en el conservadurismo hispano, es favorita en su distrito, pero el desgaste de Trump en las encuestas y la amenaza de perder la Cámara de Representantes añaden tensión al debate.
El contexto: una política migratoria en el centro del debate electoral
La política migratoria de Trump, centrada en deportaciones masivas y la restricción de asilos, ha sido uno de los ejes centrales de su presidencia. Desde su llegada al poder en 2025, el ICE ha intensificado sus operaciones, con registros históricos en detenciones y expulsiones. Según datos oficiales, en 2025 se superaron los 400.000 casos de deportación, un récord absoluto. Sin embargo, estas medidas han generado una división interna en el partido republicano: mientras figuras como Salazar defienden el «Estado de derecho», otros sectores —especialmente en estados con alta población hispana como Florida, Texas o Arizona— advierten sobre el riesgo de perder votos clave en las elecciones.
El caso de Salazar es paradigmático: como congresista de origen cubano y portavoz de la comunidad hispana en Florida, su postura refleja las tensiones dentro del propio partido. Su crítica a Trump no es nueva, pero adquiere mayor relevancia en un año electoral. Las encuestas indican que el 60% de los votantes hispanos en Florida desaprueban la gestión migratoria de Trump, un dato que contrasta con su apoyo del 70% en 2024. Este cambio de tendencia podría influir en resultados ajustados en distritos como el suyo, donde la diferencia entre ganar o perder puede ser de menos del 1%.
Las implicaciones: ¿un vuelco en el mapa político?
El enfrentamiento entre Salazar y el Departamento de Seguridad Nacional no solo refleja una disputa interna en el partido republicano, sino que también anticipa posibles escenarios post-electorales. Si los republicanos pierden el control del Congreso —como sugieren las proyecciones actuales—, la política migratoria podría convertirse en un tema central de negociación. Figuras como Salazar, que combinan un discurso duro en migración con una base electoral diversa, podrían ganar peso en un partido en busca de estrategias para retener el voto hispano.
Además, el caso ilustra cómo las políticas de Trump están redefiniendo el mapa electoral. Mientras estados como Florida o Texas mantienen un alto porcentaje de votantes hispanos, la dureza en migración podría erosionar el apoyo tradicional. Según el Pew Research Center, el 42% de los hispanos en EE.UU. se identifican como demócratas, un porcentaje que ha crecido un 8% desde 2024. Este cambio demográfico podría tener consecuencias a largo plazo, no solo en las elecciones de 2026, sino también en las presidenciales de 2028.
Por último, la respuesta del Departamento de Seguridad Nacional subraya la polarización en torno a la migración. Mientras Trump y sus aliados insisten en que las deportaciones son «legales y necesarias», críticos como Salazar argumentan que estas medidas están «alienando a una comunidad que fue clave para la victoria republicana». El debate, por tanto, trasciende lo migratorio: se trata de cómo el partido republicano equilibra su base conservadora con la necesidad de mantener el apoyo en estados clave para futuras elecciones.







