Una diputada del PP saca un spray de gas pimienta en el Congreso y una concejal de Vox se duerme en un pleno en Sant Vicent del Raspeig
Tres casos en 24 horas rompen la línea roja de lo permitido en las instituciones: una concejal de Vox en Sant Vicent del Raspeig (Alicante) se quedó dormida durante un pleno municipal, mientras en Zaragoza una edil tránsfuga de Vox exhibió en el salón de plenos objetos relacionados con la crisis migratoria de Ceuta de julio, y en el Congreso una diputada popular —inspectora de Policía— sacó un spray de gas pimienta para justificar su uso en las protestas.
Los tres incidentes ocurrieron en menos de 24 horas y comparten un denominador común: la búsqueda de efecto escénico más allá de los discursos. Las normas parlamentarias y autonómicas prohíben expresamente el uso de objetos no verbales en las intervenciones, pero los casos reflejan una tendencia creciente entre algunos representantes para transgredir los límites cuando el poder de la palabra ya no les parece suficiente.
El caso más llamativo fue el de la diputada popular en el Congreso, quien sacó un spray de gas pimienta de su bolso durante un debate para argumentar que las fuerzas de seguridad deberían usarlo en las protestas. La inspectora —cargo que ejerce fuera de su labor parlamentaria— justificó su acción como ejemplo práctico, aunque el reglamento del Congreso prohíbe llevar o exhibir cualquier objeto que no sea estrictamente documental durante las intervenciones.
Zaragoza abre expediente por objetos no permitidos
En Zaragoza, una edil tránsfuga de Vox mostró en el pleno municipal imágenes y objetos vinculados a la crisis de Ceuta, incluyendo elementos que, según testigos, podrían interpretarse como simulacros de armas. El Ayuntamiento de Zaragoza ya ha abierto un expediente interno para investigar si hubo incumplimiento del reglamento de sesiones, que prohíbe la introducción de objetos ajenos al debate.
El caso de Sant Vicent del Raspeig, aunque menos grave en términos protocolarios, revela un patrón de desinterés por las normas básicas de participación en plenos. La concejal de Vox, que se quedó dormida durante una sesión, fue amonestada por el presidente de la corporación, aunque no hubo consecuencias disciplinarias. El incidente se produjo en un municipio donde el partido ha sido objeto de críticas por su actuación en políticas sociales, según fuentes municipales.
Vox y PP no se pronuncian sobre los incidentes
Los tres casos coinciden en un momento de tensión institucional en España, donde el uso de símbolos y objetos fuera del marco verbal se ha convertido en una herramienta de provocación política. Mientras el Congreso y los ayuntamientos revisan sus protocolos, los partidos afectados —Vox y el PP— no han emitido declaraciones oficiales sobre los incidentes, aunque fuentes internas reconocen que el efecto mediático buscado ha sido mayor que el político.




