El presidente cierra en Dallas la primera convención de mitad de mandato del Partido Republicano con un juramento de voto y la advertencia de que quien no acuda «se va al infierno».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cerró este jueves en Dallas la primera convención de mitad de mandato del Partido Republicano con una petición insistente a sus seguidores para que voten en las elecciones del próximo 3 de noviembre, hasta el punto de pedirles que imaginen que él mismo figura en la papeleta. «Tienen que pretender que estoy en la papeleta», dijo Trump, que repitió buena parte del discurso que ya había pronunciado el miércoles.
El encuentro, celebrado el 9 y 10 de septiembre, estuvo dominado por el presidente pese a que no puede volver a presentarse a la Presidencia, y por su mensaje de que los comicios deben entenderse como un voto sobre su segundo mandato. La convención de Dallas es la primera de su tipo en la historia del Partido Republicano y se concibió para movilizar a votantes y candidatos de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Trump pidió a los asistentes que levantaran la mano derecha y juraran que saldrían a votar en noviembre, acompañados por familiares y amigos. Les indicó que podían votar antes del 3 de noviembre y, entre bromas, les advirtió que si no acudían a las urnas «se van al infierno».
El propio presidente admitió, entre bromas, estar cansado de la política y que prefería escuchar música esa noche. «Me estoy cansando un poco de la política», bromeó, antes de dedicar buena parte de su intervención a repetir sus principales argumentos de campaña: la frontera, los recortes de impuestos, la seguridad, los precios de los medicamentos y el rechazo a los demócratas.
Qué se renueva el 3 de noviembre
Las elecciones federales están programadas para el 3 de noviembre, cuando se renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y una parte del Senado. La totalidad de la Cámara baja se somete a votación cada dos años, mientras que en el Senado solo se elige aproximadamente un tercio de sus miembros en cada ciclo, de forma que la composición de la cámara alta cambia de manera escalonada y no completa.
Ese calendario explica por qué el Partido Republicano ha organizado una convención específica para estas elecciones: al no coincidir con la elección presidencial, la movilización de votantes suele resentirse y el partido que ocupa la Casa Blanca tiende a perder escaños en estos comicios intermedios.
El peso de un presidente que no se presenta
La convención de Dallas es la primera de su tipo en la historia del Partido Republicano, según la fuente, lo que la convierte en un formato sin precedentes dentro de la formación. Trump no puede volver a presentarse a la Presidencia, pero el encuentro estuvo dominado por él y por su mensaje de que los comicios deben entenderse como un voto sobre su segundo mandato.
Esa circunstancia sitúa a los candidatos republicanos ante una campaña en la que el principal argumento de movilización no es su propia candidatura, sino la del presidente saliente. El llamamiento a votar como si Trump estuviera en la papeleta traslada el foco de las elecciones legislativas a la figura presidencial, aunque el nombre del presidente no aparezca formalmente en ninguna de las papeletas que se votarán el 3 de noviembre.
El discurso del jueves repitió los ejes que Trump ya había expuesto el miércoles, entre ellos la frontera, los recortes de impuestos, la seguridad, los precios de los medicamentos y el rechazo a los demócratas. La convención se celebró el 9 y 10 de septiembre en Dallas.







