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Mié. Sep 16th, 2026
Suecia vota entre leyes antimafias y el giro migratorio
Wikimedia Commons (Ulf Kristersson)
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Los socialdemócratas de Magdalena Andersson y el Gobierno de Ulf Kristersson compiten por endurecer la seguridad y la inmigración en las legislativas del domingo.

Los suecos votan este domingo en unas elecciones legislativas en las que la seguridad y la inmigración han marcado la campaña. El Gobierno del conservador Ulf Kristersson y la oposición socialdemócrata de Magdalena Andersson han centrado sus propuestas en combatir el crimen organizado y en reformar el Estado de bienestar.

La campaña ha estado dominada por las iniciativas contra las bandas criminales. El bloque de derecha presentó a principios de mes un plan conjunto para elaborar una ley específica para esas bandas. La norma contempla penas de hasta ocho años para delitos graves y hasta cadena perpetua para los líderes de esos grupos.

El Partido Socialdemócrata propone una ley «antimafias» con penas colectivas. También incluye condenas más duras para los delitos económicos vinculados a esas organizaciones. Andersson quiere además impedir que adolescentes de zonas marginales sean reclutados por las bandas.

Dos décadas de tiroteos y un giro en la edad penal

Suecia ha vivido en las últimas dos décadas un aumento de la violencia vinculada a las luchas entre bandas por el control del tráfico de drogas. Ese fenómeno se ha traducido en una subida continua de los tiroteos mortales.

El actual Gobierno de Kristersson ha aumentado el número de policías y ha endurecido la legislación. Entre las medidas aplicadas está rebajar la edad penal a los 14 años. También ha eliminado las rebajas penales en caso de varias condenas.

Las últimas estadísticas oficiales reflejan que la violencia mortal ha retrocedido a niveles de una década atrás. Los tiroteos registrados también se han reducido, aunque los niveles aún se mantienen altos.

Sanidad, escuelas y el informe PISA

Conservadores y socialdemócratas prometen reducir las listas de espera en el sistema de salud. Kristersson quiere destinar alrededor de 1.000 millones de coronas (unos 90 millones de euros) anuales a mejorar la calidad de la comida para ancianos.

Andersson ha propuesto lo que denomina la «reforma del siglo» en la atención dental para adultos. Con ese plan, los pacientes solo deberán sufragar un diez por ciento del coste total del tratamiento.

Los malos resultados de los alumnos suecos en el último informe PISA han entrado en campaña. Andersson ha pedido al Gobierno que se disculpe «por estos cuatro años de recortes en las escuelas». El Ejecutivo sueco culpa en cambio a anteriores gobiernos de izquierda y a la «epidemia de pantallas» usadas por los alumnos.

De 160.000 solicitantes de asilo a 4.200

La crisis de refugiados en Europa supuso el fin de la línea aperturista sueca en inmigración. Ese giro se ha intensificado en los últimos cuatro años. Suecia ha pasado de tener 160.000 solicitantes de asilo en 2015 a 4.200 esperados para 2026, la cifra más baja desde que se empezaron a recopilar esas estadísticas en 1985.

El Partido Conservador ha prometido que quienes hayan sido condenados por violencia en «relaciones personales estrechas», lo que incluye la violencia intrafamiliar, no puedan adquirir la nacionalidad sueca. Los socialdemócratas, que han apoyado la mayoría de las reformas del Gobierno en esa área en el Parlamento, aseguran que no cambiarán la línea dura. Quieren que los condenados por delitos sexuales graves no puedan obtener la nacionalidad.

El aliado externo del Gobierno y segunda fuerza parlamentaria, el partido Demócratas de Suecia (SD), defiende prohibir el uso de cualquier tipo de velo en espacios públicos. También propone que todos los permisos de residencia sean temporales, incluso de forma retrospectiva. Su líder, Jimmie Åkesson, ha asegurado que su formación no destinará una sola corona a medidas de integración.

Muchos de los aliados naturales de los socialdemócratas, que se hacen llamar formaciones progresistas, defienden una línea más aperturista en inmigración. Ese flanco marca una de las diferencias internas del bloque de izquierda en plena campaña.

El endurecimiento legislativo que Kristersson reivindica en campaña se apoya en medidas ya aprobadas por el Riksdag, el parlamento unicameral sueco, que en los últimos años ha reformado el Código Penal para elevar las penas asociadas a las bandas y ha ampliado las facultades de la policía en la investigación de esos delitos. La rebaja de la edad penal a los 14 años forma parte de ese paquete y sitúa a Suecia entre los países europeos que permiten responder penalmente a edades más tempranas. El debate electoral no gira, por tanto, sobre si mantener esa dirección, sino sobre quién la aplica con mayor firmeza y qué instrumentos añade.

En paralelo, el sistema político sueco celebra estos comicios con el modelo de bloques que caracteriza su vida parlamentaria: la derecha concurre con el respaldo externo de los Demócratas de Suecia, mientras la izquierda intenta mantener cohesionadas a las formaciones progresistas pese a sus discrepancias en inmigración. La formación del próximo Gobierno dependerá de la aritmética que arrojen las urnas y de la capacidad de cada bloque para sostener mayorías estables en un parlamento donde ningún partido gobierna en solitario.

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