Israel minimiza la violencia en Cisjordania mientras España y Arabia Saudí exigen solución de dos Estados; Guterres denuncia 4 muertos diarios en Gaza
Benjamin Netanyahu ha comenzado su discurso en la Asamblea General de la ONU este jueves con un ataque directo a los delegados que abandonaron la sala antes de su intervención, llamándolos «cobardes morales» y retándolos a repetir el gesto. La sala quedó parcialmente vacía durante su alocución, con solo las delegaciones proisraelíes —como EE.UU., Hungría o República Checa— permaneciendo en sus asientos, algunas con kipás y banderas de Israel. El primer ministro israelí respondió a los abucheos y salidas con un desafío: *»Si hay más cobardes morales, que se vayan ahora»*.
Netanyahu restó importancia a la violencia en Cisjordania, tachando a los manifestantes palestinos de *»un puñado de jóvenes delincuentes»* y acusando a la ONU de obsesionarse con un conflicto que, según él, solo Israel contiene. *»Si no fuera por Israel, todos estaríamos muertos»*, declaró, recordando su intervención de 2012 para evitar que Irán desarrollara armas nucleares. Su discurso, uno de los más esperados de la semana, contrastó con las advertencias de países como España, Arabia Saudí y Jordania, que instaron a relanzar la solución de dos Estados ante el deterioro en Gaza y Cisjordania. El ministro saudí de Exteriores, Faisal bin Fardan Al Saud, advirtió de una *»crisis humanitaria sin precedentes»* y de *»violaciones del derecho internacional»* en los territorios ocupados.
Mientras, el secretario general de la ONU, António Guterres, denunció que los ataques israelíes en Gaza causan una media de cuatro muertos al día desde el alto el fuego, una cuarta parte de ellos niños. *»El sufrimiento humano está fuera de toda escala»*, afirmó, subrayando violaciones flagrantes del derecho humanitario. Las protestas en Nueva York, donde el alcalde Zohran Mamdani pidió ejecutar la orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) contra Netanyahu, escalaron con 100 detenciones, entre ellas la actriz Susan Sarandon y la candidata al Congreso Daria liza Ávila.
El discurso de Netanyahu, marcado por la polarización, refleja la fractura diplomática en la ONU. Mientras Israel defiende su seguridad como garante regional, países como España —que votó a favor de la resolución de la ONU que pide un alto el fuego— presionan por una solución negociada. La tensión en la Asamblea General anticipa un otoño de tensiones en Oriente Medio, con la CPI como actor clave y las protestas callejeras como termómetro del rechazo global a la escalada de violencia.



