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El presidente palestino denuncia en la Asamblea General que los colonos israelíes escalan la violencia en Cisjordania, mientras EE.UU. le niega el visado por segundo año consecutivo

Abu Mazen, presidente de la Autoridad Palestina, ha acusado este jueves a Israel de llevar a cabo una «limpieza étnica» y «terrorismo de Estado» en Cisjordania durante su intervención virtual en la Asamblea General de la ONU. El discurso, grabado con antelación, ha sido su segunda aparición telemática consecutiva en el foro mundial, tras la denegación del visado por parte de Estados Unidos, que justificó la medida como «ilegitima y punitiva» según el propio Mazen.

La intervención, de 20 minutos, ha centrado su crítica en la violencia de los colonos israelíes en Cisjordania, a los que ha acusado de actuar «protegidos por el ejército ocupante». Mazen ha denunciado que esta violencia «avanza hacia la discriminación racial, la limpieza étnica y el terrorismo de Estado», calificando la política israelí como un «plan colonial maligno» cuyo objetivo es «hacer imposible la vida» a los palestinos.

El presidente palestino ha insistido en que Jerusalén Este, considerada en los acuerdos de paz congelados como posible capital palestina, «está cada vez más aislada». Además, ha advertido de que la ocupación militar israelí en Gaza y Cisjordania «ataca todas las necesidades básicas de la vida», sometiendo al pueblo palestino a «hambrunas, intimidación y una guerra genocida».

Mazen ha reiterado su llamado a una «solución de dos Estados» y ha exigido a la comunidad internacional que presione para hacerla realidad. «Ningún proyecto de seguridad puede basarse en esta situación», ha afirmado, rechazando que Israel decida por los palestinos. Su mensaje final ha sido claro: «No abandonaremos nuestra patria. No aceptaremos el desplazamiento. No dejaremos que nadie decida nuestro futuro en nuestro nombre».

La intervención ha concluido con un llamado a la «libertad y la independencia» palestinas, basadas en la legitimidad internacional, como camino hacia «la paz en la región».

El contexto de la denegación del visado y la intervención virtual

Por segundo año consecutivo, Mazen ha tenido que dirigirse a la Asamblea General desde Ramala, en lugar de hacerlo presencialmente en Nueva York. Estados Unidos, como anfitrión de la cumbre, le denegó el visado en 2025 y lo ha repetido este año, una decisión que el presidente palestino ha calificado de «ilegitima y punitiva». En su discurso, Mazen ha recordado que su Gobierno «ha cumplido con sus obligaciones, llevando a cabo un programa de reforma completo conforme al derecho internacional», y ha criticado que «el pueblo palestino y sus líderes no deben ser castigados por sus peticiones, por su ocupación, por querer dirigirse a la ONU».

La denegación del visado ha sido interpretada como un gesto político en un contexto de tensiones crecientes entre Palestina e Israel, y entre estos últimos y Estados Unidos. Mazen ha subrayado que su voluntad de invocar el derecho internacional es un «acto civilizado y no uno de conflicto», pero ha dejado claro que la falta de acceso a la cumbre presencial «no detendrá» su lucha por la independencia y la justicia.

La violencia en Cisjordania: el foco del discurso

El discurso de Mazen ha dedicado especial atención a la escalada de violencia en Cisjordania, donde los colonos israelíes han intensificado sus ataques contra la población palestina. Según datos de la ONU y organizaciones como Amnistía Internacional, los incidentes de violencia colonial han aumentado un 40% en lo que va de 2026, con ataques sistemáticos contra propiedades, cultivos y personas. Mazen ha denunciado que estos actos están «protegidos por el ejército israelí», lo que, en su opinión, convierte a Israel en cómplice de lo que describe como un «terrorismo de Estado».

La referencia a la «limpieza étnica» no es nueva en el discurso palestino, pero su inclusión explícita en un foro como la ONU —y en un contexto de creciente aislamiento internacional de Israel— ha sido interpretada como un intento de presionar a la comunidad internacional para que actúe. Mazen ha recordado que, bajo la ocupación israelí, los palestinos enfrentan «privación de independencia, hambrunas y una guerra genocida», términos que, aunque controvertidos, reflejan la gravedad con la que su Gobierno percibe la situación.

La respuesta internacional y el futuro de los acuerdos de paz

El discurso de Mazen ha coincidido con un momento de alta tensión en la región. Israel, bajo el gobierno de Benjamin Netanyahu, ha mantenido una postura intransigente en las negociaciones de paz, rechazando cualquier concesión territorial. Mientras, Hamás, que controla la Franja de Gaza, ha intensificado sus ataques contra Israel, lo que ha llevado a una escalada militar sin precedentes en los últimos años.

En este contexto, la llamada de Mazen a una «solución de dos Estados» —un principio que ha perdido fuerza en los últimos años— ha sido recibida con escepticismo por ambas partes. Israel ha rechazado cualquier división territorial, mientras que Hamás ha abogado por una solución basada en un solo Estado, con los palestinos en mayoría. La comunidad internacional, por su parte, ha mostrado división: mientras algunos países, como Francia y Alemania, han apoyado públicamente la causa palestina, Estados Unidos ha mantenido su postura de respaldo incondicional a Israel.

Mazen ha dejado claro que, sin una intervención internacional decisiva, el futuro de Palestina sigue siendo incierto. Su mensaje final —»la libertad y la independencia palestinas conducirán a la paz en la región»— refleja la desesperación de un liderazgo que ve cómo se esfuman las posibilidades de un acuerdo negociado. La pregunta que queda en el aire es si la comunidad internacional estará dispuesta a actuar antes de que sea demasiado tarde.

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