El Gobierno ceutí y fuentes de Extranjería alertan de que Rabat incumple desde 2021; 88 cadáveres sin repatriar y un menor muerto en Ceuta por diabetes sin tratamiento
Marruecos anunció ayer a eurodiputados que acogerá a los migrantes que saltaron a Ceuta los días 30 y 31 de julio, especialmente a menores, pero fuentes de Extranjería, el Gobierno ceutí y el Ministerio de Infancia y Juventud desconfían: Rabat no ha respondido a 800 expedientes de devolución, bloqueó la repatriación de 88 cadáveres y rechazó el regreso de un menor de 17 años que murió en Ceuta por diabetes.
La promesa marroquí llega cuando España intenta regularizar la situación de 600 menores —la mayoría de la ola de 2021— que quieren regresar, pero Marruecos ni siquiera ha contestado a las autoridades españolas. Extranjería advierte: *»Ni contestan, esta es la realidad»*. El caso más reciente es el de un joven marroquí de 17 años que falleció el 3 de septiembre en el recurso La Esperanza de Ceuta por diabetes tipo 1, sin tratamiento desde que saltó la frontera un mes antes. España solicitó su repatriación; Marruecos se negó y el chico fue enterrado en el cementerio musulmán de la ciudad.
La desconfianza se extiende a la ley española, que impide el regreso voluntario de menores sin autorización judicial. Fuentes de la Guardia Civil confirman que rechazan el paso a Marruecos a menores sin documentación, incluso cuando sus familias ya están allí. En 2021, la Fiscalía de Menores denunció el retorno ilegal de 54 menores sin garantías legales, lo que llevó a la condena de la delegada del Gobierno en Ceuta y la vicepresidenta autonómica (recurrida actualmente).
El Gobierno ceutí, liderado por Juan Jesús Vivas, denuncia que Marruecos usa la ‘excepcionalidad’ como excusa para evitar devoluciones. La ministra Sira Rego (Infancia y Juventud) discrepa abiertamente del Ejecutivo central: en plena crisis, llegó a proponer romper relaciones con Rabat, algo que Moncloa rechazó. Desde su ministerio, Rego lleva años documentando cómo los expedientes de menores marroquíes se ‘pudren en un cajón’.
El conflicto refleja una patron de bloqueo: Marruecos exige entregar menores a sus fuerzas de seguridad (no a familias), violando normas europeas, mientras España no puede repatriarlos sin riesgo legal. Policía Nacional señala que el ‘exceso de garantismo’ de la Fiscalía agrava el problema: incluso menores acogidos legalmente en España no pueden ser devueltos.







