El ministro de Justicia marroquí condiciona la entrega de los cuerpos a la firma de un pacto que incluya también a los menores no acompañados, mientras la UE cuestiona el incumplimiento de las devoluciones prometidas
El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, anunció este sábado que su país solo aceptará recibir los 82 cadáveres de inmigrantes ahogados en el asalto a Ceuta del 30 de julio si España firma un acuerdo que incluya también la repatriación de los cerca de 2.500 menores no acompañados que permanecen en la ciudad autónoma.
Ouahbi advirtió en una entrevista con el canal saudí Al Arabiya que Marruecos «no separa entre vivos y muertos» y exigió que las autoridades españolas envíen informes forenses y fotográficos para verificar la nacionalidad de los fallecidos. «No podemos recibir los cuerpos sin saber quiénes son estas personas», declaró, rechazando además recoger muestras de ADN de familiares de desaparecidos en Marruecos para facilitar la identificación. Este giro diplomático choca con el rechazo previo de Rabat a recibir el primer cadáver identificado —el de Mohamed Said, un joven de 21 años— pese a que su familia había gestionado su traslado a Rincón (Marruecos).
La exigencia marroquí complica los planes del Gobierno español, que ya prepara el traslado de 500 menores a la Península para repartirlos entre comunidades autónomas. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, coordina el dispositivo ante la imposibilidad legal de devolver a los menores sin el consentimiento de Marruecos, un requisito que la legislación española impone para evitar repatriaciones forzosas. Mientras, la Unión Europea observa con «estupor» el incumplimiento de las promesas del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y del titular de Exteriores, José Manuel Albares, quienes garantizaron la devolución de todos los inmigrantes que asaltaron Ceuta.
El conflicto se agrava con las declaraciones paralelas de Ouahbi, quien reclamó este viernes un «mecanismo de diálogo» para que Ceuta y Melilla «vuelvan al seno de la patria marroquí», calificándolas de «derecho histórico y geográfico» de su país. El ministro Albares respondió horas después reafirmando la soberanía española sobre ambas ciudades, reconocida internacionalmente, y advirtió que España «rechazará tajantemente cualquier planteamiento distinto». El mensaje fue transmitido a Rabat por canales diplomáticos, según fuentes del Ministerio de Exteriores.
En Ceuta, 18 cadáveres no identificados fueron enterrados este viernes en el cementerio musulmán Sidi Embarek, en tumbas numeradas sin nombres. La Guardia Civil conserva muestras de ADN y huellas dactilares por si en el futuro se logra su identificación. Mientras, Marruecos mantiene una estrategia de presión: combina ofertas de colaboración —como el envío de autobuses para repatriar menores— con condiciones que España considera inaceptables, como la exigencia de un acuerdo global que vincule la entrega de cadáveres y menores.
Fuente: El Español







