El Plan Reside del Ayuntamiento ha frenado licencias y denuncias, pero su éxito depende de un control estricto que otras autonomías no replican
El Ayuntamiento de Madrid ha logrado reducir en un 40% —9.004 viviendas— el número de pisos turísticos en la capital entre agosto de 2024 y mayo de 2026, según datos del INE, una caída que ninguna otra ciudad española ha igualado.
La medida estrella es el Plan Reside, aprobado en 2025 y que restringe licencias en edificios residenciales del centro histórico. Solo se autorizan viviendas con acceso independiente en planta baja o primera, y se sanciona a quienes operen sin permiso. El resultado: las solicitudes de licencias cayeron un 42% en 2025 (de 289 a 167) y las denuncias por uso turístico ilegal se redujeron un 51% en el primer semestre de 2026.
El plan incluye incentivos para convertir oficinas en viviendas, pero su eficacia depende de un control activo: el Consistorio publica un listado oficial de pisos turísticos legalizados y endureció las sanciones en 2024. Barcelona, por ejemplo, solo logró un descenso del 15% en el mismo periodo, mientras que a nivel nacional la reducción fue del 15% (de 403.267 a 341.001 viviendas turísticas).
El éxito madrileño contrasta con la falta de herramientas similares en otras ciudades. Mientras Madrid combina restricciones geográficas, incentivos fiscales y transparencia en el registro, la mayoría de las autonomías carecen de un plan integral. El modelo podría servir de referencia, pero su replicabilidad exige coordinación con el Gobierno central, algo que hasta ahora no ha ocurrido.
En 2026, la tendencia se mantiene con apenas 51 solicitudes de licencia urbanística para la implantación de una VUT, una caída del 69% respecto a 2025. Este descenso refleja la eficacia del Plan Reside y la firmeza del régimen sancionador, que ha convertido la reducción de licencias en un indicador clave del control municipal sobre el mercado de pisos turísticos.




