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El Enclave burgalés vive un pulso institucional: el 1 de octubre se votará en uno de sus pueblos una moción para un referéndum de anexión al País Vasco, con el respaldo de la Diputación alavesa y la Fundación Vital del PNV

La Puebla de Arganzón (Burgos) celebrará este jueves 1 de octubre un Pleno extraordinario para solicitar al Gobierno de Pedro Sánchez que autorice una «consulta popular» sobre la segregación de la provincia de Burgos y su integración en Álava. La votación, impulsada por la Mesa para la Integración del Enclave de Treviño en Álava —que incluye a miembros de EH-Bildu—, coincide con el noveno aniversario del golpe separatista catalán y enfrenta a dos pueblos del Enclave: mientras La Puebla avanza con el PNV, el Condado de Treviño pospone la votación al 15 de octubre y rechaza el calendario impuesto por el partido nacionalista.

El alcalde de La Puebla, Fran Muñoz (EAJ-PNV), confirmó a Efe que el Pleno se celebrará por la tarde, siguiendo las peticiones de la Mesa. Sin embargo, los regidores del Condado —gobernado por una coalición de Treviño Día a Día y el PP, con concejales de PNV y EH-Bildu— anunciaron que su votación se retrasará hasta el 15 de octubre. El alcalde del Condado, Adolfo Estadillo (Treviño Día a Día), aclaró que la moción se debatirá en comisión la próxima semana y que el Pleno extraordinario se convocará tras el ordinario, aunque admitió que «no tendrá mucho recorrido».

La división refleja el conflicto histórico del Enclave: en 1998, un 68% de los votantes apoyó un referéndum para decidir su permanencia en Castilla y León o su anexión al País Vasco. Ahora, la Mesa repite la estrategia, pero con un matiz clave: la Diputación Foral de Álava, presidida por Ramiro González (PNV), ya ha mostrado su apoyo explícito. El pasado 10 de septiembre, recibió a los miembros de la Mesa y declaró que «no hay que decidir por ellos, hay que darles la oportunidad de decidir», aunque su partido lleva décadas inclinando la balanza hacia los independentistas.

El respaldo institucional y cultural del PNV

El respaldo a la consulta no solo viene de las instituciones alavesas. La Fundación Vital, vinculada al PNV y presidida por Jon Urresti (candidato del partido al Ayuntamiento de Vitoria), promueve actividades culturales en Treviño que refuerzan los lazos con Álava. Urresti, además, es el rostro público de una estrategia que va más allá de lo municipal: la Fundación difunde eventos que integran al Enclave en la cultura vasca, un paso previo a su posible anexión.

La Fundación Vital no actúa sola. La Diputación de Álava ha sido clara: «Llevamos décadas defendiendo que esa voz sea escuchada», afirmó González. Su compromiso incluye apoyo logístico y político, aunque evita pronunciarse sobre el resultado. El PNV, por su parte, usa el Enclave como símbolo de su lucha por la autodeterminación, recordando que el caso de Treviño es un «contencioso administrativo» que podría resolverse con una consulta, como ya ocurrió en 1998.

El Condado resiste: diálogo vs. consulta

Mientras La Puebla avanza con el calendario del PNV, el Condado de Treviño —donde el PP y Treviño Día a Día comparten gobierno— apuesta por el diálogo. El teniente de alcalde, Óscar Arabizar (PP), subrayó que la moción se llevará a comisión para analizar su viabilidad legal, pero advirtió: «No creemos que tenga recorrido». El alcalde Estadillo, por su parte, insistió en que su prioridad es «evitar la confrontación» y buscar una solución consensuada, aunque reconoció que la presión del PNV y la Mesa complica el proceso.

El conflicto institucional se agrava por la composición política del Condado. Aunque el gobierno local es una coalición de centro-derecha, cuenta con concejales de PNV y EH-Bildu, partidos que sí apoyan la consulta. Esta división interna refleja la fractura social del Enclave: mientras algunos vecinos ven en Álava una oportunidad económica, otros temen perder su identidad burgalesa y castellana.

Autoriza Sánchez, consulta se alarga meses

Si el Gobierno de Sánchez autoriza la consulta —como pide La Puebla—, el proceso podría alargarse meses. La última vez, en 1998, el referéndum se celebró tras un largo debate legal y político. Hoy, sin embargo, el contexto es distinto: el PNV tiene más influencia en Álava, y la Mesa cuenta con el respaldo de instituciones como la Diputación Foral. Pero hay obstáculos:

  • El calendario: Si el Condado vota el 15 de octubre y rechaza el plazo del PNV, la consulta podría quedar en suspenso hasta que ambos municipios acuerden una fecha.
  • La legalidad: El Gobierno tendría que avalar la consulta, algo que podría chocar con la Constitución española, que prohíbe referéndums autonómicos no previstos en los estatutos.
  • La división interna: Si solo un municipio pide la consulta, el proceso podría ser impugnado por el otro, prolongando el conflicto.

Mientras, la Fundación Vital sigue tejiendo lazos culturales. Este mismo jueves, anunció actividades en Treviño dirigidas tanto a alaveses como a vecinos del Enclave, un recordatorio de que, más allá de los plenos y las mociones, el debate sobre la identidad de Treviño ya está en marcha.

El Enclave, con apenas 2.000 habitantes, se ha convertido en un símbolo de las tensiones territoriales en España. Lo que ocurra el 1 de octubre en La Puebla de Arganzón podría decidir si el conflicto se resuelve con una consulta… o si el diálogo sigue siendo la única vía posible.

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