El ministro israelí Gideon Saar celebra la ‘reconstrucción de la amistad’ entre ambos países tras seis años de los Acuerdos de Abraham, mientras se concretan acuerdos de inversión y vuelos antes de fin de año
Israel y Marruecos han acordado este miércoles en Nueva York, en un encuentro auspiciado por Estados Unidos, elevar sus respectivas misiones diplomáticas al nivel de embajadas, un paso que consolida los vínculos bilaterales tras los Acuerdos de Abraham de 2020. El anuncio, confirmado por el Ministerio de Exteriores israelí, incluye el nombramiento de embajadores y la firma de dos acuerdos clave antes de finales de 2026: uno para proteger inversiones y otro para evitar la doble imposición. Además, ambos países se comprometen a aumentar las rutas aéreas entre sus territorios, incluyendo vuelos operados por aerolíneas marroquíes.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, destacó durante el encuentro —presidido por el secretario de Estado estadounidense Mike Waltz— la «valentía y dedicación» de las autoridades marroquíes, alabando su papel en la «reconstrucción de la amistad entre musulmanes y judíos». Saar también rindió homenaje al rey Mohamed VI y al expresidente Donald Trump, responsable de impulsar los Acuerdos de Abraham en 2020, que normalizaron las relaciones entre Israel, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos y Baréin.
El compromiso de elevar las misiones diplomáticas a embajadas —actualmente limitadas a oficinas consulares— refuerza la alianza estratégica entre ambos países, especialmente en un contexto regional marcado por tensiones en Gaza y la creciente influencia de Irán en Oriente Medio. El anuncio llega un día después de una cumbre en Nueva York para celebrar el sexto aniversario de los Acuerdos de Abraham, con la participación de representantes de Israel, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kazajistán.
Según el comunicado oficial, los dos países también acordaron realizar «visitas mutuas de alto nivel en los próximos meses», un mecanismo que busca profundizar en áreas como la seguridad, la economía y la cooperación energética. Marruecos, clave en la región por su posición geopolítica y su relación con África y Europa, ha emergido como un socio estratégico para Israel, especialmente tras el reconocimiento mutuo en 2020 a cambio del apoyo marroquí a la normalización con los emiratos.
Los Acuerdos de Abraham: el marco que impulsó este avance diplomático
Los Acuerdos de Abraham, firmados el 15 de septiembre de 2020 en la Casa Blanca durante la presidencia de Donald Trump, marcaron un punto de inflexión en la diplomacia de Oriente Medio. Israel normalizó sus relaciones con Marruecos, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, a cambio del reconocimiento de la soberanía israelí sobre Jerusalén y la suspensión de su anexión a territorios palestinos. Marruecos, en particular, recibió a cambio el apoyo de EE.UU. para su reclamo sobre el Sáhara Occidental, un territorio en disputa con el Frente Polisario.
Desde entonces, la cooperación entre Israel y Marruecos ha avanzado en múltiples frentes: desde acuerdos comerciales hasta colaboración en tecnología y seguridad. En 2023, ambos países firmaron un memorando para impulsar inversiones en energías renovables, un área clave para Marruecos, que busca diversificar su economía más allá de la agricultura y el turismo. Además, Israel ha invertido en infraestructuras marroquíes, como el puerto de Tánger Med, estratégico para el comercio con Europa.
El actual acuerdo, centrado en la elevación de misiones diplomáticas, responde a una demanda histórica de ambos gobiernos. Israel, que ya tiene embajadas en países árabes como Egipto y Jordania, buscaba consolidar su presencia en el norte de África, mientras que Marruecos reforzaba su imagen como puente entre Oriente Medio y África, especialmente tras el cierre de su frontera con España en mayo de 2021 durante la crisis migratoria.
¿Qué implica este paso para la región y para la relación con España?
La elevación de misiones diplomáticas a embajadas no solo simboliza un avance en las relaciones bilaterales, sino que también tiene implicaciones regionales. Para Israel, Marruecos se convierte en un aliado clave en el Magreb, una zona estratégica para contrarrestar la influencia de Irán y sus aliados en la región, como Hezbolá y Hamás. A su vez, Marruecos gana un socio tecnológico y militar en una zona donde su estabilidad es crucial para el comercio internacional, especialmente a través del Estrecho de Gibraltar.
Para España, este acuerdo refuerza la posición de Marruecos como actor regional, aunque también plantea desafíos. Madrid mantiene una relación compleja con Rabat, marcada por disputas como el Sáhara Occidental y la gestión migratoria. Sin embargo, la normalización entre Israel y Marruecos podría abrir nuevas oportunidades de cooperación en áreas como la energía o la seguridad, siempre que España logre equilibrar sus relaciones con ambos países sin alienar a sus aliados tradicionales en el mundo árabe.
En el ámbito económico, el acuerdo facilita la inversión mutua. Israel ya es el segundo inversor extranjero en Marruecos, tras Francia, con proyectos en agricultura tecnificada, energías renovables y ciberseguridad. La firma de acuerdos contra la doble imposición agilizará estos flujos, mientras que el aumento de vuelos directos —incluyendo rutas con aerolíneas marroquíes como Royal Air Maroc— reducirá costes logísticos y fomentará el turismo bilateral.
Por último, el nombramiento de embajadores antes de fin de año acelerará la implementación de otros acuerdos pendientes, como la creación de un fondo conjunto para proyectos en África subsahariana, donde ambos países compiten por influencia. Este fondo, anunciado en 2023, pero aún en fase de negociación, podría destinarse a infraestructuras en países como Mali o Níger, donde Israel busca expandir su presencia y Marruecos consolidar su liderazgo en la Unión Africana.
El encuentro en Nueva York también subrayó el papel de Estados Unidos como facilitador. La administración de Joe Biden, aunque más cautelosa que la de Trump en Oriente Medio, ha mantenido el apoyo a los Acuerdos de Abraham, especialmente en áreas como la seguridad y la lucha contra el terrorismo. La participación del secretario de Estado Mike Waltz —un republicano cercano a la línea dura en política exterior— refleja además la continuidad bipartidista de esta alianza, incluso con cambios en la Casa Blanca.
Mientras, en el plano interno, el acuerdo ha sido recibido con cautela por sectores de la sociedad marroquí y palestina. En Marruecos, donde el islamismo tiene peso político, algunos grupos han criticado la normalización con Israel como una traición a la causa palestina. En Israel, aunque la mayoría de la población apoya los Acuerdos de Abraham, hay voces que advierten sobre la dependencia excesiva de Marruecos en materia de seguridad, especialmente en el Sáhara Occidental, donde Rabat mantiene un conflicto con el Frente Polisario.
El próximo paso será la designación de embajadores y la firma de los acuerdos pendientes antes de diciembre. Si se cumplen los plazos, este avance diplomático podría sentar las bases para una mayor integración regional, aunque su éxito dependerá de la capacidad de ambos países para gestionar las expectativas internas y las presiones externas, especialmente de Irán y sus aliados.







