Abogados denuncian un ‘aumento exagerado’ de notificaciones desde la invasión de Ucrania, vinculadas a reclutamiento forzoso y presión sobre oligarcas
Rusia ha multiplicado el uso de las alertas rojas de Interpol para localizar y presionar a disidentes en España, según denuncia la abogada María Barban cho, especialista en casos de represión transnacional. Desde el inicio de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, Moscú ha emitido un número «exagerado» de estas notificaciones, que no son órdenes de detención pero sí herramientas para coaccionar a ciudadanos rusos en el extranjero. Barban cho, miembro de la asociación *Lawyers Against Transnational Repression*, advierte que España ha paralizado todas las extradiciones a Rusia en los últimos años, pese a que las solicitudes siguen llegando: en 2025, la Fiscalía General del Estado registró **35 peticiones rusas**, la cifra más alta de la UE.
El mecanismo funciona así: Interpol difunde las alertas rojas como parte de su sistema de cooperación internacional contra el crimen organizado, pero Rusia las usa para perseguir a opositores. Barban cho explica que, aunque técnicamente no son órdenes de arresto, su mero registro en la base de datos de Interpol facilita la detención en cualquier país miembro. «Lo que hacemos es denunciar este mal uso de los mecanismos internacionales», señala, aludiendo a casos en los que Rusia ofrece a los extraditados evitar cargos penales a cambio de alistarse en el Ejército. Según sus datos, Rusia lideró el ranking mundial de emisores de alertas rojas en 2024 y mantiene esa posición en 2026, con un «aumento desmesurado» desde 2022.
El Parlamento británico ya alertó en 2021 de que el **38% de las notificaciones de Interpol** procedían de Rusia, un patrón que se ha agravado con la guerra. Barban cho vincula este aumento a la necesidad del Kremlin de reclutar soldados: «Están intensificando al máximo sus esfuerzos por conseguir personas». La estrategia incluye crear causas judiciales falsas contra oligarcas para presionarlos a financiar el conflicto, que lleva más de cuatro años y ha visto cómo Ucrania destruye centros logísticos rusos con drones, agravando la crisis económica del país.
En octubre de 2024, el Kremlin aprobó una ley que exime de responsabilidad penal a quienes sirven en el Ejército, incluso si enfrentan cargos previos. El comunicado oficial justificaba el cambio porque «la legislación actual no permite contratar soldados si sus casos están en los tribunales». Esta medida refuerza el uso de las alertas rojas: si un disidente es detenido en España, Rusia puede ofrecerle evitar la cárcel a cambio de enrolarse.
El marco legal: ¿por qué España bloquea las extradiciones?
España no extradita a Rusia desde 2022, cuando el Tribunal Supremo denegó la entrega de un ciudadano ruso acusado de fraude. La Fiscalía General del Estado justificó la decisión en que las garantías procesales rusas no cumplen los estándares europeos, especialmente en casos políticos. Según las memorias anuales de la Fiscalía, en 2025 Rusia presentó **35 solicitudes de extradición**, todas rechazadas. Este bloqueo se enmarca en la Directiva 2019/1153 de la UE, que prohíbe extraditar a países donde exista riesgo de persecución política o tortura.
El caso más mediático fue el de **Alexéi Navalni**, whose alerta roja fue retirada en 2022 tras su muerte en prisión. Sin embargo, otros disidentes, como el activista **Iván Güeñes**, siguen bajo presión. Güeñes, condenado en Rusia a 15 años por «extremismo», reside en España desde 2023 bajo protección internacional. Su caso ilustra cómo las alertas rojas sirven para acosar: aunque no haya extradición, la mera existencia de la notificación dificulta su vida en el país de acogida.
La respuesta internacional: la ONU denuncia ‘represión transnacional’
La semana pasada, la ONU publicó un informe en el que identifica a **32 países** —incluida Rusia— como responsables de un patrón de «represión transnacional». El documento, basado en datos entre mayo de 2025 y abril de 2026, detalla cómo estos Estados usan leyes antiterroristas, ciberacoso y confiscación de pasaportes para silenciar disidentes. Según la ONU, al menos **43 personas y 4 organizaciones** han sido víctimas de este acoso transfronterizo, que incluye amenazas a familiares y restricciones de movimiento.
Claudia Fuentes, subsecretaria general de la ONU, instó a los Estados a «erradicar cualquier represalia» contra quienes colaboran con la organización. El informe subraya que este tipo de persecución busca «neutralizar la denuncia internacional» y evitar que las víctimas busquen amparo en instituciones globales. En el caso de Rusia, la ONU destaca su uso de tecnologías digitales para vigilar y acosar a opositores, incluso fuera de sus fronteras.
Barban cho señala que, aunque España no extradita, la presión sobre los disidentes persiste: «Las alertas rojas no desaparecen aunque se rechace la extradición. Siguen ahí, como una sombra». La abogada recuerda que, en 2024, Rusia fue el **primer emisor mundial de alertas rojas**, superando a países con sistemas judiciales más consolidados. Este patrón, según expertos, responde a una estrategia doble: por un lado, reclutar soldados bajo coacción; por otro, desestabilizar a la disidencia en el extranjero.
El caso de España es paradigmático porque, aunque no extradita, sigue siendo un destino clave para rusos perseguidos. Según datos de la Fiscalía, en 2025 recibió **12 solicitudes de asilo político** de ciudadanos rusos, un 40% más que en 2024. La mayoría alegó riesgo de represión por su oposición al régimen de Putin. Mientras, Rusia sigue emitiendo alertas: en lo que va de 2026, Interpol ha registrado **28 nuevas notificaciones** desde Moscú, según fuentes de la organización.
La abogada Barban cho advierte de que este mecanismo no es un error puntual, sino una «maquinaria de represión transnacional». «Interpol fue creada para luchar contra el crimen organizado, no para perseguir a disidentes», concluye. Mientras, la ONU y organizaciones como *Lawyers Against Transnational Repression* exigen reformar los protocolos de Interpol para evitar su uso político.





