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Indra presenta el misil Squall, 10 veces más barato que el Tomahawk

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La Moncloa - Gobierno de España (Pool Moncloa)
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El arma desarrollada en cuatro años, pensada para ataques masivos y quirúrgicos, busca llenar el vacío estratégico de Defensa y competir en el mercado internacional con un coste de hasta 120.000 euros por unidad

Indra ha presentado este miércoles en San Javier (Murcia) el misil de crucero Squall, un arma diseñada para ataques de saturación y operaciones quirúrgicas que marca la entrada de España en el reducido grupo de países con capacidad de desarrollo propio de este tipo de proyectiles. Con un coste estimado entre 100.000 y 120.000 euros —hasta diez veces inferior al Tomahawk estadounidense—, el Squall responde a un escenario geopolítico marcado por la guerra en Ucrania y las lecciones de los conflictos en Israel e Irán, donde los misiles de crucero se han convertido en herramientas clave para saturar defensas enemigas y dañar economías de guerra.

El lanzamiento del Squall, desarrollado en colaboración con el Ministerio de Defensa, cierra su fase de diseño tras cuatro años de trabajo y abre la puerta a su producción en serie, aunque aún no hay un pedido formal del Ejecutivo. Fuentes de Indra confirmaron que el misil, compatible con plataformas terrestres y navales, incorpora sistemas de guiado y vuelo raso —por debajo de la cota de detección de radares— para evitar interferencias electrónicas, una de las defensas más extendidas en conflictos modernos.

El Squall no busca competir en prestaciones con el Tomahawk, cuyo precio ronda los 1,2 millones de euros, sino en concepto operativo: mientras el misil estadounidense está diseñado para objetivos de alto valor a gran distancia, el Squall apuesta por la versatilidad. Puede lanzarse en enjambres para saturar defensas —como los ataques nocturnos rusos sobre Kiev— o en misiones individuales con precisión quirúrgica. Su autonomía supera los cientos de kilómetros, según datos técnicos de la empresa.

El desarrollo del Squall responde a una estrategia del Ministerio de Defensa para reducir la dependencia de armamento extranjero. Actualmente, España cuenta con el misil alemán Taurus —45 unidades en servicio, cada una por 950.000 euros— y los NSM noruegos para la Armada, pero ambos sistemas tienen costes elevados y cadenas de suministro externas. El Squall, en cambio, está fabricado con tecnología 100% española y permite escalar producción en caso de crisis internacional.

El contexto estratégico: por qué España necesita misiles de crucero

Los misiles de crucero se consolidaron como arma decisiva durante la primera guerra del Golfo Pérsico (1990), cuando EE.UU. los usó para atacar objetivos iraquíes a cientos de kilómetros. Desde entonces, su uso se ha extendido en conflictos como Libia (2011), Siria (2014-2018) y, especialmente, en Ucrania, donde Rusia los emplea para saturar las defensas ucranianas y Kiev los usa para contraatacar infraestructuras críticas. La guerra en Israel e Irán ha añadido una nueva dimensión: el uso de enjambres de misiles baratos para agotar recursos defensivos enemigos y dañar su capacidad industrial.

España, como miembro de la OTAN, depende actualmente de sistemas externos. El Taurus, adquirido en los años 2000, tiene un alcance de 500 km y capacidad antibúnker, pero su elevado coste limita su despliegue masivo. El NSM noruego, usado por la Armada, está diseñado para objetivos navales y terrestres a menor distancia. El Squall busca llenar este vacío con un arma más económica y adaptable a las necesidades de los tres ejércitos.

¿Qué implica para la industria militar española y el mercado internacional?

La presentación del Squall no solo refuerza la autonomía estratégica de España, sino que abre oportunidades en el mercado global. Indra, con el 51% de capital público, ya ha expresado su interés en exportar el misil, aunque aún no hay clientes confirmados. Su diseño modular —compatible con plataformas terrestres, navales y, en el futuro, aéreas— lo hace atractivo para países que buscan reducir su dependencia de EE.UU. o Europa Occidental.

Para el Ministerio de Defensa, el Squall encaja en un plan de rearme que prioriza la capacidad de proyección a distancia. Aunque no hay un pedido inmediato, fuentes del departamento confirmaron que el misil está en la lista de prioridades para modernizar el arsenal español. Su bajo coste —comparable al de misiles chinos o rusos— podría permitir a España adquirir mayores cantidades sin agotar su presupuesto de defensa.

El desarrollo del Squall también tiene implicaciones políticas. Mientras PP y Vox han criticado en el pasado la dependencia de armamento extranjero, el gobierno de Pedro Sánchez ha impulsado proyectos como este para reducir esa vulnerabilidad. Sin embargo, la falta de transparencia en los contratos de defensa —como los recientes escándalos por sobornos en Navantia— podría generar escepticismo sobre cómo se gestionarán los fondos públicos en este nuevo proyecto.

En el ámbito internacional, el Squall podría posicionar a España como proveedor de tecnología militar avanzada, compitiendo con empresas como MBDA (franco-alemana) o Roketsan (turca). Su presentación coincide con un momento de tensiones geopolíticas, donde la demanda de sistemas de precisión baratos y resistentes a interferencias está en alza.

El siguiente paso será la fase de producción, que podría comenzar en los próximos meses si el Ministerio de Defensa aprueba el presupuesto correspondiente. Aunque no hay una fecha concreta para su despliegue operativo, fuentes de Indra aseguran que el Squall podría estar listo para su uso en menos de dos años, siempre que se materialicen los contratos necesarios.

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