El consejero de Educación, Román Rodríguez, vincula el absentismo con la LOMLOE y rechaza alertas sobre plazas vacantes en aulas
Román Rodríguez, consejero de Educación de la Xunta de Galicia, ha puesto en marcha este domingo un plan para evaluar las 1.390 bajas médicas de profesores registradas en la primera quincena de septiembre —coincidiendo con el inicio del curso escolar—. La medida busca garantizar que solo quienes necesiten la baja por salud la mantengan, mientras se supervisan casos de prolongación injustificada, según declaró a la Cadena SER.
Galicia lidera el absentismo laboral en España, con un coste anual de 2.200 millones de euros (el 3% del PIB regional), según datos citados por el presidente autonómico, Alfonso Rueda. El plan responde a lo que Rueda califica de «problema estructural de primera magnitud», aunque Rodríguez ha restado credibilidad a las críticas del sindicato CIG, acusándolo de «marear la perdiz» con «informaciones falsas» sobre plazas vacantes en las aulas.
El consejero defendió que Galicia ha incorporado 900 profesores más este curso y asegura que las ratios de alumnado por aula son «las más reducidas del país». Además, atribuyó los malos resultados en el informe PISA a la LOMLOE, los currículos estatales y el sistema de evaluación, sin mencionar medidas concretas para revertirlos.
El conflicto refleja tensiones entre la Xunta y los sindicatos. Mientras la CIG exige transparencia en las bajas, Rodríguez apuesta por un control centralizado, en un contexto donde el absentismo supera el 3% del PIB gallego y afecta directamente a la calidad educativa.
El plan, que forma parte del plan de control de la Xunta, contempla la elaboración de informes semanales sobre el estado de las bajas y la verificación de la continuidad de las causas justificantes, con el objetivo de asegurar que el derecho a la baja laboral se mantenga solo cuando sea estrictamente necesario por motivos de salud.






