La delegación opositora, sin Machado ni González Urrutia, retoma conversaciones con el chavismo este miércoles en Caracas con dos prioridades: justicia social y elecciones libres
La líder opositora **Dinorah Figuera** exigió este martes que el diálogo con el Gobierno venezolano «ponga al ser humano en el centro» y atienda demandas concretas como la liberación de los más de **300 presos políticos** y la renovación del **Consejo Nacional Electoral (CNE)**, controlado por el chambismo. Figuera, jefa de la delegación opositora en las negociaciones, advirtió tras reunirse con el cardenal Baltasar Porras que el proceso debe reflejar «las demandas reales» de la población, afectada por la crisis económica y las carencias básicas.
El segundo ciclo de conversaciones, impulsado por Estados Unidos, arranca este **miércoles 17 de septiembre** en Caracas. Según fuentes cercanas a las organizaciones opositoras, el chambismo —representado por el presidente del Parlamento, **Jorge Rodríguez** (hermano de la vicepresidenta **Delcy Rodríguez**)— y la delegación opositora (que excluye a **María Corina Machado** y **Edmundo González Urrutia**) retomarán temas como la reforma judicial, las garantías civiles y la libertad de expresión. El primer ciclo, celebrado el pasado **12 de agosto**, logró acuerdos parciales: renovar el **Tribunal Supremo** (acusado de parcialidad) y recuperar activos venezolanos bloqueados en el **Banco de Inglaterra** para atender víctimas del terremoto de junio.
Figuera insistió en que el diálogo debe priorizar la «justicia social», citando casos como madres sin recursos, hospitales sin suministros o salarios insuficientes para la canasta básica. La oposición también reclama una **renovación total del CNE** antes de cualquier convocatoria electoral, un paso clave para restaurar la confianza en el proceso democrático. El chambismo, por su parte, no ha detallado aún su postura sobre estas demandas, aunque en rondas previas ha mostrado resistencia a ceder en el control institucional.
El diálogo, el primero desde 2023, enfrenta dos realidades: una oposición dividida (Figuera representa a un sector minoritario frente a Machado y González Urrutia) y un Gobierno que mantiene el poder judicial y electoral bajo su influencia. La presión internacional —con EE.UU. como mediador— aumenta, pero sin avances concretos en temas como la liberación de presos o elecciones libres, el proceso podría estancarse antes de cumplir sus objetivos.







