El líder popular apuesta por alianzas con Puigdemont y evita confrontación con el nacionalismo, mientras su equipo catalán cuestiona su estrategia
Alberto Núñez Feijóo profundiza en su estrategia de acercamiento a Junts per Cataluña para las próximas elecciones generales, un movimiento que ha generado tensiones internas en el PP catalán y ha sido criticado por sectores de la derecha más radical, como Vox. Fuentes del partido reconocen que el presidente popular busca puntos en común con el partido de Carles Puigdemont, especialmente en materia económica, aunque esto choca con la línea más combativa del Partido Popular de Cataluña (PPC), liderado por Alejandro Fernández.
El giro estratégico se produce en un contexto clave: Cataluña fue decisiva en 2023 para que Pedro Sánchez mantuviera la presidencia, con el PSC obteniendo 19 escaños —una sexta parte del grupo socialista en el Congreso—. Feijóo, que fracasó en su intento de investidura tras el lema *»no soy presidente porque no quiero»*, ahora prioriza evitar repetir errores. Según fuentes del PP catalán, el líder popular «sabe lo que quería Junts» en aquel momento: apoyo a Sánchez a cambio de concesiones autonómicas. Hoy, el PP explora acuerdos similares, aunque sin descartar un escenario de gobierno en minoría.
La relación con Junts, sin embargo, no es la única apuesta arriesgada. Feijóo también ha suavizado su discurso hacia sectores conservadores del nacionalismo catalán, como demuestran sus participaciones en el Cercle d’Economia, un foro tradicionalmente cercano a la burguesía catalana. Esto ha generado roces con Alejandro Fernández, presidente del PPC, quien ha cuestionado públicamente estos acercamientos. En una conversación privada, Feijóo le respondió con ironía: *»Tranquilo, Alejandro, ni ellos me caen tan bien, ni tú me caes tan mal»*, según revelan fuentes cercanas.
El equilibrio de Feijóo incluye también gestionar las tensiones con Vox, cuyo discurso más duro en Cataluña —como calificar de *»chiste»* la aplicación del artículo 155 en 2017— perjudicó al bloque de la derecha en 2023. Además, el PP catalán recuerda un episodio clave: tras las municipales de 2023, los votos populares permitieron al socialista Jaume Collboni arrebatar la alcaldía de Barcelona a Xavier Trias (Junts), a pesar de que este había ganado las elecciones. Este fracaso reforzó la idea en Génova de que Cataluña exige estrategias más flexibles.
Mientras, el PP catalán mantiene una estructura orgánica compleja, con figuras como Daniel Sirera (líder popular en el Ayuntamiento de Barcelona) que han influido en la línea de Madrid. La pregunta ahora es si estos *»equilibrios»* —entre Junts, el nacionalismo moderado y la base más dura del PP— podrán traducirse en votos en 2027, cuando Feijóo aspira a repetir el éxito de Aznar (2000) y Rajoy (2011), ambos dependientes de los escaños catalanes para sus mayorías absolutas.







