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Nueve ciudades celebran primarias en septiembre, el peor resultado histórico (23% y 28 escaños) y la crisis de Ceuta como lastre: ¿cuánto aguantará la secretaria general?

María Jesús Montero, secretaria general del PSOE-A y candidata a la presidencia autonómica, ha perdido el control sobre su partido cuatro meses después de sufrir el peor resultado histórico en las autonómicas de mayo (22,8% y 28 escaños, frente a los 66 de los 80 en los años 80).

El PSOE andaluz, antes granero de votos del partido a nivel nacional, acumula fatiga y pesimismo. Los cuadros provinciales y locales han ignorado su petición de evitar primarias: en septiembre, nueve ciudades —incluidas las capitales de provincia de Almería, Córdoba y Jaén— celebrarán elecciones primarias, el doble que en el resto de España. «Lo que nos preguntamos es cuánto aguantará», reconoce un alcalde socialista.

Montero, que combinó su cargo en Andalucía con su puesto como vicesecretaria general del PSOE y senadora autonómica, ya no es candidata para las próximas elecciones. «No volverá a ser candidata», sentencian fuentes internas, mientras el partido se prepara para las municipales de 2027 con un calendario judicial adverso y el lastre de la crisis migratoria de Ceuta, que ha dañado su imagen en la región.

El PSOE-A depende ahora de mantener las diputaciones de Sevilla y Jaén, pero incluso en Sevilla —su bastión— el resultado en la capital será clave. La gestión de la crisis de Ceuta, con un impacto «fuerte y negativo» en Andalucía, agrava la situación. «Ceuta y Melilla serían andaluzas si no nos separara el estrecho», advierte un exalcalde, recordando los vínculos históricos y migratorios con Marruecos.

La dirección regional reconoció el «mal resultado» de mayo, aunque algunos portavoces lo presentaron como un «premio de consolación» al evitar una hecatombe mayor. Pero la realidad es cruda: sin cambios orgánicos ni organizativos, el PSOE-A sigue a la baja. Mientras, Montero acumula cargos nacionales, lo que alimenta desconfianza en la base. Su relación con Pedro Sánchez también se ha enfriado, y ahora se especula con si abandonará Andalucía para volver al Congreso en las generales.

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