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Exdirigente de Convergència alerta de una política convertida en «crónica judicial»

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David Madí, exportavoz del partido de Pujol, critica la judicialización del debate público y defiende un Estado del bienestar «sobredimensionado» que requiere recortes

David Madí, exporta voz de Convergencia Democràtica de Cataluña (CDC) y exmiembro de los gobiernos de Jordi Pujol entre 1994 y 2003, ha advertido que España vive una «época de furia» en la que la política se ha reducido a una «crónica judicial» que desestabiliza el debate democrático. En una entrevista publicada este domingo, Madí —ahora consultor y empresario— señala que la judicialización de la política, agravada en la última década, ha absorbido el contraste de ideas y ha instalado un clima de confrontación violenta, tanto en España como en Occidente.

El exdirigente catalán, que abandonó la política activa en 2010, vincula este fenómeno a la creciente influencia de lo que denomina «aristocracia»: un sistema en el que los jueces han asumido un papel central en la resolución de conflictos políticos, como ejemplifica con la ley de Amnistía. «En los últimos diez años se ha dado a los jueces las llaves del problema para que lo resuelvan y no las quieren perder», afirma. Madí, que no ocupa cargo público desde hace catorce años, matiza que su crítica no implica nostalgia por la política activa, aunque sí echa en falta un modelo que permita la incorporación temporal de profesionales a la administración, similar al sistema anglosajón.

Sobre el futuro de Europa, Madí identifica dos amenazas estructurales: la «abrumadora regulación burocrática», que frena la competitividad, y un Estado del bienestar «sobredimensionado» que, a su juicio, requiere ajustes. Propone un gobierno de «tendencia liberal» que reduzca la presión fiscal y optimice el gasto público, aunque no concreta qué partidas deberían recortarse. Su diagnóstico choca con el discurso dominante en la izquierda española, que defiende la expansión de los servicios públicos, y con el de formaciones soberanistas como Junts, con las que CDC —partido del que fue portavoz— mantuvo una relación histórica.

En el ámbito catalán, Madí evita posicionarse sobre la estrategia de Junts, pero cuestiona el «personalismo» y la «falta de ambición» como causas del fracaso de la legislatura actual. Sobre Alianza Catalana, formación de extrema derecha que podría erosionar el espacio de Junts, rechaza los «cordones sanitarios» y aboga por acuerdos puntuales, aunque sin especificar en qué ámbitos. Su reflexión sobre CDC —disuelto en 2016 tras fusionarse con otros partidos en el Partit Demócrata— es ambivalente: reconoce que las circunstancias de su desaparición fueron distintas a las actuales, pero no aclara si considera un error la disolución.

La entrevista, realizada por una periodista especializada en política, refleja la visión de un sector del catalanismo moderado que, tras una década alejado de la primera línea, observa con escepticismo tanto la polarización estatal como la fragmentación del independentismo. Madí, que se define como practicante de una «política civil» —colaborar con iniciativas que comparte y desentenderse del resto—, no descarta que España corrija su deriva, aunque advierte que el actual modelo de partidos dificulta la incorporación de talento externo, al penalizar a quienes entran y salen de la política.

Fuente: La Vanguardia

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