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Exdirigente de Convergència alerta de una democracia con «dosis de iliberalismo» y critica la juristocracia

Exdirigente de Convergència alerta de una democracia con "dosis de iliberalismo" y critica la juristocracia
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David Madí, exsecretario general de CDC, vincula el bloqueo político español a la judicialización del debate y aboga por reducir el Estado del bienestar

El exsecretario general de Convergencia Democràtica de Cataluña (CDC) y exasesor de Jordi Pujol, David Madí, ha advertido de que España vive una «época de furia» marcada por la judicialización de la política y la creciente influencia de lo que denomina «dosis de liberalismo» en las democracias occidentales. En una entrevista publicada este domingo, Madí, que ocupó cargos en los gobiernos de Pujol entre 1994 y 2003, señala que el debate político en España ha sido absorbido por la «crónica judicial», desplazando el contraste de ideas y desestabilizando el sistema.

Madí, actualmente empresario y consultor, critica que la democracia española ha derivado en un modelo donde los jueces han asumido un papel central en la resolución de conflictos políticos, un fenómeno que ilustra con la ley de Amnistía. «Uno de los problemas graves de España es la aristocracia. En los últimos diez años se ha dado a los jueces las llaves del problema para que lo resuelvan y no las quieren perder», afirma. Esta judicialización, según su análisis, ha contribuido a polarizar el debate y a dificultar acuerdos entre los partidos, especialmente entre los dos grandes.

El exdirigente convergente también cuestiona el modelo del Estado del bienestar, al que considera «sobredimensionado». Propone reducir la presión fiscal y optimizar el gasto público, argumentando que «hay que gastar menos y mejor». Esta postura, que vincula a corrientes liberales, contrasta con la defensa tradicional del Estado del bienestar por parte de formaciones como el PSOE o Podemos. Madí sugiere que Europa enfrenta dos problemas estructurales: una «abrumadora regulación burocrática» que frena la competitividad y un gasto social excesivo que, a su juicio, requiere un replanteamiento.

Sobre el panorama catalán, Madí lamenta la fragmentación del espacio político que antes ocupaba CDC, partido que definió como «capaz de aglutinar sectores muy diversos». Aunque evita valorar directamente la disolución de CDC en 2016, señala que el actual escenario, con formaciones como Junts o Alianza Catalana, refleja una pérdida de capacidad de consenso. «Mucha gente añora el espacio que ocupaba, de un catalanismo soberanista, centrado, constructivo», afirma. Respecto a posibles pactos entre Junts y el PSC, Madí considera que la actual legislatura, que califica de «convulsa», debería llevar a ambas formaciones a analizar «por qué es así», aunque culpa a «personalismos» y a la «falta de ambición» por el fracaso de acuerdos previos.

Madí, que abandonó la política activa en 2010, defiende la necesidad de partidos políticos como instrumentos de representación, pero critica el sistema actual por dificultar la incorporación de talento externo. «Hemos construido una política en la que es difícil aportar talento, profesionales que se dediquen un tiempo a lo público y luego se vuelvan, que es muy anglosajón», señala. Esta reflexión conecta con su visión de que los partidos generan una «costra» que penaliza tanto la entrada como la salida de figuras no vinculadas permanentemente a la política.

Fuente: La Vanguardia

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