La ministra de Defensa, con el 29% de asistencia en esta legislatura, esquiva el control parlamentario justo cuando la oposición cuestiona su gestión en la crisis de Ceuta y su apoyo al CNI desautorizado por Sánchez
Margarita Robles ha comparecido en el Congreso en una sola sesión de control en 2026 y en 19 de las 65 celebradas desde 2023 —un 29%—, el récord de absentismo entre los ministros de Pedro Sánchez. Su última presencia fue el 10 de junio, y la próxima sesión, el 9 de septiembre, la esquivó con un viaje a París que coincidió con su aislamiento interno tras defender la existencia de alertas del CNI sobre el asalto a Ceuta, algo que el Gobierno negó en bloque.
Robles no es un caso aislado: en el primer año de legislatura, 107 ministros faltaron a sesiones de control (una media de seis por sesión), según datos de *El Español*. Pero su perfil de ausencia estratégica —solo dos miércoles seguidos en toda la legislatura, los del 19 y 26 de marzo de 2025— refleja una desconexión calculada con el relato oficial. Mientras el presidente Sánchez y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negaron cualquier aviso previo sobre la crisis de Ceuta, Robles admitió en agosto que el CNI hizo su labor y compartió análisis con las fuerzas de seguridad los días 27 y 29 de julio, justo antes del asalto del 30 de julio. La desclasificación posterior de 40 documentos del CNI, CIFAS y Guardia Civil confirmó que sí hubo alertas de riesgo extremo y convocatorias de entradas masivas.
La oposición ya había centrado sus preguntas en su papel durante la crisis, pero Robles evitó el escrutinio. Su ausencia el 9 de septiembre —cuando el Congreso debatía precisamente Ceuta— se justificó con un viaje a una cumbre espacial en Francia, un compromiso que, según fuentes parlamentarias, encaja con la agenda internacional habitual de Defensa, pero que en este contexto refuerza la percepción de desmarque. La ministra incluso no se puso en pie para aplaudir a Sánchez durante su comparecencia del 3 de septiembre, aunque luego se alineó con la disciplina de partido.
El PP ya denunció en diciembre de 2025 que el Gobierno de Sánchez gobera sin el Parlamento, y registró una reforma del Reglamento del Congreso para obligar a los ministros a justificar sus ausencias con 48 horas de antelación. La propuesta, aún en tramitación, busca acabar con la cultura de la impunidad que permite a Robles —y a otros como Albares o Escrivá— esquivar el control sin explicaciones. Mientras, la ministra acumula fricciones con sus socios parlamentarios (por su defensa de los servicios de inteligencia o su apoyo al gasto militar) y una soledad institucional que crece con cada sesión que evita.






