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Dom. Sep 13th, 2026

Marruecos rechaza ser ‘chivo expiatorio’ de la crisis de Ceuta y amenaza con investigar

España refuerza su presencia militar en las plazas de soberanía frente a Marruecos
Panarria (CC BY 2.5, Wikimedia Commons)
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Rabat niega pruebas de su implicación, acusa a partidos españoles de instrumentalizar el conflicto y exige preservar el acuerdo bilateral de 2022

Marruecos ha roto su silencio sobre la crisis migratoria en Ceuta con un comunicado contundente que eleva la tensión diplomática. El Ministerio de Exteriores marroquí rechaza cualquier responsabilidad sin pruebas, anuncia una investigación propia sobre los hechos y advierte que no aceptará convertirse en «chivo expiatorio» de la batalla política española, en una frase que directly apunta a las acusaciones cruzadas entre partidos y Gobierno tras la entrada masiva de migrantes en julio.

El comunicado, difundido este 13 de septiembre, niega que existan pruebas que vinculen a Marruecos con la crisis y acusa a «ciertos círculos políticos y mediáticos españoles» de usar el episodio con fines preelectorales. Rabat menciona explícitamente a partidos con experiencia de gobierno, criticando su «escalada irracional y populista», y también alude a «respetadas instituciones legislativas y judiciales» por «iniciativas desacertadas» que, según su versión, fomentan la discordia. La referencia más directa llega en forma de advertencia: Marruecos asegura que no permitirá que el país sea utilizado como «peón político» en los «ajustes de cuentas» internos de España.

El comunicado marroquí combina esta línea confrontativa con un intento de proteger la relación bilateral. Rabat reitera su disposición a recibir a los migrantes —especialmente menores no acompañados—, pero cuestiona por qué estos continúan alejados de sus familias cuando Marruecos ha pedido su regreso «con urgencia». Además, el texto se apoya en el acuerdo de 2022, firmado entre ambos países para normalizar las relaciones, y recuerda que cualquier solución debe enmarcarse en principios como el «respeto mutuo» y el «diálogo permanente». La mención a este pacto busca contrarrestar el tono beligerante: Marruecos insiste en que la crisis no debe romper el marco de cooperación en seguridad, economía y política que ambos países han construido.

La respuesta de Rabat llega en un momento clave: la desclasificación de documentos sobre Ceuta ha reavivado las acusaciones entre España y Marruecos, mientras el Gobierno español —con Pedro Sánchez a la cabeza— enfrenta críticas desde la oposición por su gestión de la crisis. El PP, Vox y partidos como Junts han exigido medidas contundentes, pero el comunicado marroquí añade ahora una variable diplomática: si España persiste en atribuir responsabilidades sin pruebas, Marruecos podría escalar su postura más allá de lo retórico. La investigación prometida por Rabat, aunque presentada como «exhaustiva», podría incluir un análisis de posibles manipulaciones, un guiño a las teorías sobre presuntas presiones para abrir la frontera.

Lo que está en juego va más allá de Ceuta: el comunicado marroquí revela cómo la crisis ha convertido el conflicto migratorio en un campo de batalla política interna española, con Marruecos en el centro. Para Rabat, el riesgo es doble: ser señalado como responsable sin pruebas y, al mismo tiempo, verse arrastrado a una disputa que podría dañar años de cooperación bilateral. La frase sobre el «chivo expiatorio» no es solo un reproche: es una línea roja. Si España no modera el tono de las acusaciones, Marruecos podría responder con acciones más allá de las palabras.

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