Testifica en el juicio por el disparo de bala de goma que dejó tuerto a Roger Español: «Había salvas y violencia extrema»
El supervisor de los destacamentos de la Policía Nacional desplegados en Barcelona durante el 1-O ha declarado en el juicio contra cuatro agentes acusados de disparar la bala de goma que dejó tuerto a Roger Español. Según su testimonio, los votantes estaban «muy avisados» de lo que podría ocurrir durante la retirada de la unidad policial frente a la escuela Ramon Llull, aunque no confirmó si se alertó específicamente del uso de balas de goma.
El mando policial, que coordinó las unidades Camel, explicó que los manifestantes fueron advertidos en tres ocasiones por megafonía, «siempre en tono educado y audible», antes de la carga. Sin embargo, matizó que el uso de balas de goma se decidió por la «violencia extrema» de los concentrados, quienes lanzaron piedras, cascos de obra y botellas contra los agentes. Según su versión, el dispositivo del 1-O no difería del empleado en eventos masivos como finales de la Champions o visitas papales.
El jefe de las unidades Camel defendió que el disparo de 17 balas de goma en la zona fue «ponderado» y que su uso estaba condicionado a proteger la integridad física de los agentes. Aunque reconoció que no está prohibido apuntar directamente —solo se exige reducir la potencia—, insistió en que los escopeteros actúan bajo criterio individual: «No se les obliga a disparar hasta que no vean la oportunidad».
El testimonio contrasta con el de un escopetero de la unidad, quien aseguró que las balas «siempre se tiran con rebote», siguiendo el protocolo que le enseñaron. El juicio, que se celebra en la Audiencia de Barcelona, analiza si hubo negligencia en el uso de la fuerza durante la represión del referéndum independentista.
El supervisor añadió que, durante el operativo, las balas de goma se dispararon con los reductores de potencia activados y apuntando al suelo, tal como exige la normativa interna de la Policía. Este detalle, que no se había mencionado previamente, subraya que el uso de la munición no fue arbitrario, sino que siguió los procedimientos establecidos para minimizar el riesgo de lesiones graves.







