El nuevo real decreto ley valida las solicitudes de prórroga hechas al amparo de la norma decaída en marzo y altera pactos entre particulares durante casi cuatro años
El Consejo de Ministros aprobó el martes un real decreto ley que vuelve a prorrogar los alquileres por la mera solicitud del inquilino, cinco meses después de que el Congreso derogara la norma anterior que establecía esa misma medida. El texto, además, tiene por válidamente formuladas las solicitudes de prórroga presentadas al amparo del real decreto ley de marzo que no fue convalidado.
La medida interviene de forma retroactiva relaciones pactadas entre particulares conforme a la ley vigente en el momento del acuerdo. Según el texto, esa alteración del régimen económico y temporal de los contratos se prolongará casi cuatro años.
El detonante de la protesta que estos días ocupa la Puerta del Sol fue el desahucio de Maricarmen. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, atribuyó ese desahucio en la radiotelevisión pública a la no convalidación por el Congreso del real decreto ley de marzo. El texto sostiene que esa explicación no guarda relación con el lanzamiento que sirvió de detonante a las protestas ni lo habría impedido.
El mecanismo que permite resucitar las solicitudes decaídas
El nuevo real decreto ley valida las solicitudes de prórroga amparadas en el primer real decreto ley, el que decayó al no ser convalidado. Aunque el nuevo texto no fuera convalidado, podría volver a validar o resucitar aquellas solicitudes formuladas al amparo de la primera norma decaída, porque estas quedan ahora validadas por la segunda. El mecanismo se apoya en los días que el nuevo real decreto ley permanezca publicado en el BOE hasta su previsible derogación.
El Congreso, como representante de la soberanía popular, dijo no a la medida gubernamental y derogó la norma que establecía la prórroga de los alquileres por la mera solicitud del inquilino. El Gobierno, escasos cinco meses después, vuelve a decretar la misma medida ya derogada.
Del 15-M a la carpa de Greenpeace en Sol
La acampada de la Puerta del Sol repite el escenario del 15-M de 2011, pero con diferencias que el texto subraya. Frente a la Real Casa de Correos había tres activistas sentados a una mesa de camping bajo un cartelón con una flecha que los señalaba como PRENSA, junto a un número de teléfono. El texto interpreta que la espontaneidad ciudadana cedió en pocas horas en favor de unos pocos que se autodesignan portavoces y hablan con la prensa.
En la acampada lucía una carpa corporativa de la multinacional Greenpeace, docenas de banderas palestinas y proclamas en favor del aborto libre. El texto señala que no se menciona el efecto de la presión demográfica de la inmigración en la oferta y demanda de vivienda, y que sí se exige la regularización masiva de quienes entraron incluso por Ceuta.
El texto compara esta protesta con el 15-M, que fue un movimiento antisistema enfrentado al poder instituido, no solo al PSOE entonces en el Gobierno, sino también a los poderes autonómicos. Recuerda el acceso de Artur Mas al Parlament en helicóptero. De la protesta actual dice que destila un aroma a coalición de progreso, y que es parte del Gobierno quien la alentó.
La vicepresidenta y el precedente de Torra
El texto menciona a la vicepresidenta del Gobierno llamando a la movilización contra el propio Ejecutivo. Compara esa situación con los apreteu, apreteu del entonces president Torra, cuando en plena subversión alentaba a los Comités de Defensa de la República a enfrentarse a las fuerzas del orden de la propia Generalitat. Describe el episodio como una protesta popular ordenada de arriba hacia abajo.
Sobre la cobertura mediática, el texto afirma que RTVE y los medios afines al Gobierno convirtieron una rave de resaca de domingo en la presión de la calle que habría de propiciar un cambio legislativo a instancia del propio Gobierno. El texto añade que es la segunda vez este año que sale del Consejo de Ministros un real decreto ley con este contenido.
El texto recuerda que en el 15-M hubo pancartas que reclamaban para los jóvenes trabajo fijo y facilidad en el acceso a hipotecas para comprar vivienda. Señala la paradoja de que alguno de los que hoy reclama un alquiler asequible en Sol lo haga frente a un arrendador que quizá sea uno de los que entonces pedía la hipoteca accesible.
Además, el relato de la protesta en la Puerta del Sol destaca la presencia de banderas palestinas y la exigencia de regularización masiva de inmigrantes que llegaron incluso por Ceuta, lo que evidencia la intersección entre la crisis de vivienda y la presión demográfica. Este elemento, que no se menciona en la normativa de prórroga, subraya la complejidad de los problemas urbanos que el Gobierno intenta abordar con la medida de prórroga de alquileres.






