La CBP registra menos de 9.000 detenciones mensuales y avanza 300 kilómetros del nuevo Muro Inteligente financiado por la ley aprobada en abril de 2025
Los cruces ilegales en la frontera sur de Estados Unidos han caído hasta mínimos no vistos en más de 30 años. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reportó que en 2025 las detecciones y detenciones mensuales se mantuvieron por debajo de los 9.000, y que los encuentros diarios de la Patrulla Fronteriza con inmigrantes indocumentados han disminuido un 95% en comparación con los picos registrados durante la administración de Joe Biden.
El despliegue de tropas de la Guardia Nacional, tanto estatales como federalizadas, y de unidades de las Fuerzas Armadas ha transformado la dinámica operativa en el terreno tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. En paralelo, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) duplicó su plantilla de 10.000 a 22.000 agentes y alcanzó un récord de expulsiones que supera las 350.000 deportaciones en el año fiscal 2026.
El Muro Inteligente y los 1.200 kilómetros proyectados
La CBP está utilizando fondos de la Ley One Big Beautiful Bill Act (HR 1), aprobada en abril de 2025, para construir un sistema de barreras fronterizas conocido como Muro Inteligente. El proyecto combina muros de bolardos de acero primarios y secundarios, barreras flotantes, caminos de patrulla y tecnología de integración como cámaras, luces y otros sistemas de detección. En el último año se ha avanzado en aproximadamente 300 kilómetros de los 1.200 que tendrá el nuevo muro proyectado, y en 270 kilómetros de reemplazo del muro preexistente.
Además de las barreras físicas, la CBP está desplegando cerca de 1.000 kilómetros de tecnología en lugares con barreras ya construidas. Unos 450 kilómetros de tecnología de detección se instalarán en el sector denominado Big Bend, cerca de las barreras vehiculares, y otros 250 kilómetros de la frontera sin barrera quedarán cubiertos por tecnología de detección no financiada por el muro debido al terreno desfavorable o la lejanía de la ubicación. En total, 700 kilómetros de la frontera quedarán cubiertos únicamente por tecnología de detección, incluidos sensores subterráneos de movimiento.
Los tipos de barreras actuales a lo largo de la frontera suroeste incluyen muros de bolardos de acero de 5,5 a 9 metros de altura, vallas peatonales tradicionales de malla ciclónica, estacas o alambre, muros de contención de hormigón con bolardos de acero y barreras temporales como alambre de acordeón, alambre de púas, valla de malla ciclónica y barreras para vehículos al estilo de Normandía.
Boyas en el Río Grande y el papel de México
En las zonas fluviales, las autoridades estadounidenses señalan que las organizaciones criminales transnacionales suelen aprovechar la falta de obstáculos en las vías fluviales para facilitar el contrabando de personas y narcóticos hacia Estados Unidos. Las barreras marítimas ofrecen, según la CBP, una capacidad de impedimento y denegación que refuerza las barreras naturales y complementa los sistemas de muros fronterizos terrestres con postes de acero.
Las barreras flotantes de la Patrulla Fronteriza son boyas cilíndricas de 12 a 15 pies de largo y de aproximadamente 4 a 5 pies de diámetro, unidas entre sí para crear una barrera en zonas fluviales. Estas estructuras dan a los agentes más tiempo para responder e interceptar las entradas ilegales y permiten aprovechar la colaboración de actores clave, como el Gobierno de México.
La CBP subraya que Estados Unidos emplea un enfoque integral para la seguridad fronteriza que aprovecha la colaboración con las fuerzas del orden locales, estatales y federales, así como el uso de tecnología, infraestructura y personal de seguridad. El Muro Inteligente es un elemento clave de ese enfoque, pero no el único.
El eco en el debate migratorio europeo
La reciente invasión de inmigrantes ilegales procedentes de Marruecos ha generado preocupación e indignación en España y en Europa, con llamamientos a reforzar la vigilancia en la frontera española en Ceuta y Melilla y miradas hacia modelos de contención más agresivos como el polaco o el estadounidense tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El caso estadounidense se presenta como referencia para quienes reclaman un giro en la política migratoria europea.







