Las llamadas se hacen en privado y sin declaraciones públicas, mientras la ciudad afronta la primera jornada escolar el 8 de septiembre sin ayuda estatal visible
Varios dirigentes del PSOE han contactado telefónicamente a sus compañeros en Ceuta para expresar respaldo ante la «desidia» del Gobierno central tras la masiva llegada de inmigrantes desde Marruecos.
Según la crónica de La Razón, los contactos se realizan lejos de los focos mediáticos y las declaraciones se mantienen dentro de los límites marcados por el secretario general del partido, Ione Belarra, evitando que el desacuerdo se convierta en una disputa visible.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no espera apoyos explícitos más allá de su reducido grupo de confianza y prefiere conservar el control de los mensajes y de las candidaturas de mayo, mientras la crisis en Ceuta avanza sin una respuesta institucional clara.
En el ámbito diplomático, las gestiones con Rabat continúan en tono cuidadoso, sin exigencias ni presión, según fuentes que siguen de cerca los contactos entre ambos gobiernos.
La falta de intervención estatal se refleja en la vida cotidiana de la ciudad: asociaciones vecinales han asumido la atención de cientos de menores y mujeres vulnerables, y los vecinos organizan turnos para vigilar casas vacías, mientras el centro de Ceuta recibe más protección que la periferia, según denuncias de los barrios de Sidi Embarek, Príncipe Alfonso y Miramar Bajo.
El próximo 8 de septiembre, con el inicio del curso escolar, Ceuta enfrentará su primera gran prueba sin la ayuda esperada del Gobierno, lo que pone de relieve la creciente autonomía de la población local frente a la ausencia de respuestas oficiales.
El dirigente socialista valenciano, que ha mantenido la línea de Ferraz, explicó que la estrategia del partido es “conservar el control de los tiempos, de los mensajes y de las candidaturas”, y que la discreción en las llamadas permite que la diferencia de opinión no se convierta en una disputa pública que pueda afectar la cohesión interna del PSOE.
Asimismo, se destaca que la relación con Marruecos se considera estratégica, por lo que el Gobierno evita presionar a Rabat en la conversación, manteniendo un tono de cuidado que, según las fuentes, busca preservar la estabilidad en la frontera sin generar tensiones diplomáticas.
Fuente: La Razón







