El cargo creado para modernizar la administración se va tras dos años, con un presupuesto sin ejecutar y proveedores esperando 170 días su pago
Jofre Clofeno, primer gerente del Ayuntamiento de Badalona en democracia, ha presentado su dimisión este lunes tras solo 26 meses en el cargo. La salida, acordada con el equipo de Xavier García Albiol (PP), llega en medio de una crisis administrativa que incluye un presupuesto ejecutado al 4,5% en inversiones y retrasos de pago a proveedores de hasta 170 días.
El cargo, creado en 2024 para agilizar la gestión municipal, se diseñó como una figura clave para modernizar la administración local. Sin embargo, fuentes sindicales critican abiertamente su gestión, acusando a Clofeno de haber dejado un «desaguisado absoluto» en áreas como contratación y recursos humanos. Su especialización previa en este ámbito —había sido jefe de Contratación en el mismo Ayuntamiento entre 2020 y 2022— no logró evitar que la plantilla cayera por debajo de las 500 personas y que los plazos de pago se dispararan.
La dimisión se produce en un contexto de tensiones internas y cambios recientes en la estructura municipal. En julio, el Ayuntamiento cesó a Joan Francès, director del Museo de Badalona, y en primavera Xavier Casanovas abandonó la dirección de Badalona Comunicación. Mientras, la tesorería municipal acumula 442 millones de euros —un aumento de 100 millones en seis meses—, pero el dinero no se traduce en ejecución presupuestaria: solo el 27% del presupuesto ordinario se ha aplicado hasta ahora.
El PSC ha tachado la salida de Clofeno de «prueba más de que la maquinaria municipal no funciona» bajo el gobierno del PP. Su portavoz municipal, Fernando Carrera, denuncia que «el PP prometió arreglar el Ayuntamiento y, tras tres años, los proveedores siguen esperando meses por su dinero». La oposición vincula directamente la gestión del gerente —y del equipo de Albiol— con los problemas actuales, aunque el consistorio evita atribuir causas concretas a la dimisión.
Clofeno, según fuentes cercanas, ya habría solicitado volver a su puesto anterior en Premià de Mar, donde trabajó antes de su nombramiento en Badalona. Su salida deja al descubierto las grietas de un modelo de gestión que, pese a su ambición reformista, no ha logrado evitar el deterioro de la administración local en plena campaña preelectoral.







