Los adolescentes en el Tarajal denuncian peleas, hambre y heridas infectadas mientras Marruecos ignora los expedientes de repatriación
Ceuta alberga **1.899 menores marroquíes no acompañados**, según datos oficiales, pero **entre 700 y 1.000 siguen sin identificar** en las naves del Tarayal, donde conviven en condiciones que ellos mismos describen como *»infernal»*. Testimonios de adolescentes como Tarek (16 años), Fitah (16) o Yasim (1 año antes de la mayoría de edad) alertan de apuñalamientos nocturnos, olores a putrefacción y heridas infectadas por falta de atención médica. Todos coinciden en un punto: **no quieren regresar a Marruecos**, donde aseguran que «no hay futuro», y saben que las devoluciones son imposibles.
La situación se agrava por un **vacio legal y político**. El Gobierno central no puede actuar sin el visto bueno de Ceuta, cuya presidenta, **Juan Jesús Vivas (PP)**, aboga por expulsar a todos los menores, pero el **Tribunal Supremo ya declaró ilegal en 2021** los retornos colectivos ordenados entonces por el ministro del Interior, **Fernando Grande-Marlaska**. En esa ocasión, el Supremo anuló la devolución de **45 menores** por incumplir el marco jurídico: **cada caso requiere trámites individualizados**, incluyendo la audiencia con el menor. Hoy, con **1.899 en acogida** (cifra que fluctúa por ausencias nocturnas), el proceso se estanca.
Marruecos, por su parte, **ignora sistemáticamente los expedientes de repatriación**. En mayo de 2021, menores que expresaron su voluntad de volver no pudieron ser devueltos porque Rabat **ni siquiera respondió** a los requerimientos españoles. Los adolescentes en el Tarayal lo saben: sus familias, al igual que ellos, **no quieren regresar** a ciudades como Tetuán, Fez o Chauen. Mientras, **Ceuta —una de las regiones que más presionó por el reparto obligatorio de menores en España— bloquea su reubicación en la Península**, lo que deja a estos jóvenes atrapados en un limbo administrativo y humanitario.
El **mando único para la crisis migratoria** reconoce que la situación es insostenible, pero **ningún actor tiene capacidad de decisión unilateral**. El Gobierno central depende de Ceuta; Ceuta, a su vez, teme repetir los errores del 2021 (cuando el Supremo anuló expulsiones ilegales); y Marruecos **no colabora**. Mientras, en las naves del Tarayal, la canción *»Adiós Marruecos, hola Málaga»* inunda las redes sociales de los menores, reflejando su única esperanza: **ser reubicados en España antes de que la situación se vuelva irreversible**.







