El expresidente acusa al Gobierno de «normalizar» el independentismo y critica su gestión en Ceuta durante el veraneo de Sánchez
José María Aznar ha vinculado directamente el ascenso de Alianza Catalana en Cataluña y Bildu en el País Vasco al «fracaso» de la estrategia de «apaciguamiento» del Gobierno de Pedro Sánchez, durante su intervención en el Campus FAES 2026 en Madrid. Según el expresidente, el auge de estos partidos refleja una «versión más xenófoba del independentismo» en Cataluña y una amenaza al futuro vasco por la «normalización» de figuras vinculadas al terrorismo.
En su discurso, Aznar criticó la política de «normalización» del Gobierno, que según él ha permitido que Alianza Catalana —segunda fuerza en algunas encuestas— y Bildu —con presencia en instituciones vascas— ganen peso. «En Cataluña, la normalización y el reencuentro se llaman hoy Alianza Catalana», aseguró, añadiendo que en el País Vasco «vaciar cárceles de terroristas y anegar instituciones con sus testaferros solo normaliza lo aberrante».
El expresidente también cuestionó la gestión de Sánchez en la crisis migratoria de Ceuta, acusándolo de «traicionar compromisos en el Sáhara» y mantener su «veraneo» intacto mientras la ciudad enfrentaba una entrada masiva de inmigrantes irregulares. «Traicionar compromisos o hacer dejación del control de fronteras no pacifica nada», declaró, destacando que la situación afecta directamente a miles de ciudadanos.
En el plano constitucional, Aznar defendió la unidad de España como «una realidad nacional» y rechazó cualquier modelo de «federación» o «Estado plurinacional». «La soberanía no se fracciona ni se diluye», insistió, advirtiendo que el actual debate político busca «dosificar chantajes recurrentes» en lugar de limitar el poder.
Su intervención, en un evento organizado por FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales), cerrará el viernes con la participación de Alberto Núñez Feijóo, líder del PP. El discurso de Aznar subraya la tensión entre el discurso de unidad nacional y el avance de fuerzas independentistas en Cataluña y el País Vasco, mientras el Gobierno enfrenta críticas por su manejo de la crisis migratoria.







