La estructura neumática, de 500 metros y hasta 70 centímetros de altura, se suma a una línea de boyas de la Armada tras la entrada de hasta 60.000 personas esta semana.
La instalación de una barrera disuasoria en el espigón de Ceuta comenzó este sábado a las 7.50 horas, casi dos años después de la sentencia del juzgado de lo contencioso-administrativo de la ciudad autónoma que estableció que no era posible aplicar devoluciones en caliente a quienes son interceptados llegando a nado a la costa española. El Gobierno tomó esta decisión después de que entre el miércoles y el jueves entre 50.000 y 60.000 personas cruzaran la frontera por vía marítima.
El elemento principal de la estructura de protección es una barrera neumática de 500 metros de longitud, con una altura en superficie de 30 a 70 centímetros y una parte sumergida de hasta un metro de profundidad. Esta protección ha sido instalada por la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) y se combina con una primera línea de boyas fondeadas proporcionadas por la Armada.
De las aproximadamente 50.000 personas que según la estimación inicial del Gobierno han cruzado irregularmente la frontera marítima de Ceuta esta semana, más de 48.000, «es decir, la práctica totalidad», habían sido devueltas a Marruecos en menos de 48 horas, según fuentes oficiales. No obstante, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en declaraciones a los medios este sábado desde la ciudad autónoma, ha apuntado por primera vez a la posibilidad de que la cifra total haya podido alcanzar las 60.000 entradas.
La propuesta del Supremo y la respuesta del Ejecutivo
La solución «coyuntural» a esta crisis migratoria, tal y como la ha definido Pedro Sánchez, la propuso el propio Tribunal Supremo en la ratificación del fallo que confirma que no se puede detener a personas extranjeras para «impedir su entrada ilegal» si llegan sin «superar elementos de contención». Aunque fue notificado el pasado 8 de julio y desde entonces se había constatado un «repunte» de entradas, el Ejecutivo central sólo ha actuado después de que se produjera la «avalancha».
La cooperación con Marruecos y las críticas de Bruselas
En dicha comparecencia, Marlaska ha vuelto a alabar «la colaboración decidida y permanente con las autoridades marroquíes» para la devolución de «todos aquellos que entraron de una forma ilegal» a la vez que, en la misma línea de la carta de protesta que Sánchez ha enviado a Bruselas, ha tildado de «egoísmo» los reproches de varios socios comunitarios a la política migratoria española al entender que amenaza la seguridad de la Unión Europea.
Fuente: El Mundo (España)







