El dispositivo, desplegado en el espigón de El Tarajal, sobresale hasta 70 centímetros y será custodiado por la Guardia Civil tras la avalancha de esta semana.
El Gobierno español ha dado por finalizada la instalación de una barrera neumática flotante en el espigón de El Tarajal, en la frontera marítima sureste de Ceuta con Marruecos, con el objetivo de impedir nuevos episodios de inmigración masiva por nado como el registrado esta semana, cuando entraron en la ciudad autónoma entre 50.000 y 60.000 personas en pocas horas.
El dispositivo, de 500 metros de longitud mar adentro, se extiende hasta 1 metro de profundidad sumergido y sobresale entre 30 y 70 centímetros sobre el nivel del agua, con un sistema de flotación interna. La instalación ha corrido a cargo de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar), que ha ensamblado varios tramos de 25 metros unidos entre sí por asas de manejo. La barrera está anclada al fondo marino mediante lastres y chapas de refuerzo, y supone una prolongación no estructural del espigón, cuya valla mide 6 metros de altura y unos 100 metros de longitud.
Fuentes del Ministerio de Interior han indicado que la protección de estas barreras corresponderá a partir de ahora a la Guardia Civil, que vigilará el canal intermedio de navegación y garantizará las labores de mantenimiento y conservación. La instalación se completa con una primera línea de boyas fondeadas, colocadas entre el dique flotante y las aguas marroquíes, que han sido proporcionadas por la Armada española.
El fallo judicial que motivó la medida
La decisión de instalar esta defensa marítima responde a una sentencia de septiembre de 2024 del tribunal de Ceuta que estableció que no era posible aplicar devoluciones en caliente a los inmigrantes interceptados cuando llegaban a nado a territorio español. Esa misma resolución precisó que las devoluciones solo eran aplicables a quienes entraban «superando elementos de contención fronterizos», según otra sentencia del Tribunal Supremo. La nueva barrera se erige así como un elemento físico de contención que, al actuar como prolongación del espigón, busca encuadrar legalmente la interceptación de quienes intenten rodearla por el mar.
La respuesta a la crisis migratoria de esta semana
La avalancha de esta semana, que llevó a decenas de miles de personas a cruzar a nado la frontera, ha situado la presión migratoria en Ceuta en el centro de la agenda política. La instalación de la barrera, anunciada por el Gobierno tras esos hechos, se suma a otras medidas de refuerzo en la frontera y ha coincidido con un choque diplomático entre España e Italia, después de que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, planteara la suspensión del espacio Schengen por la crisis migratoria. Mientras tanto, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha calificado a Pedro Sánchez de «paria» y ha cuestionado que el Centro Nacional de Inteligencia no tuviera constancia de la entrada masiva, y Santiago Abascal, de Vox, ha definido la llegada de migrantes como una «invasión» y un «acto de guerra promovido por Marruecos». La barrera, que ya está operativa, queda ahora bajo la custodia de la Guardia Civil, que deberá velar por su mantenimiento ante futuros intentos de entrada a nado.
Fuente: El Periódico







