El presidente afirma en X que el Gobierno no dará ‘un paso atrás’ y sostiene que el voto de los tres grupos les retratará ante generaciones enteras
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rechazado este viernes retirar los dos reales decretos de vivienda y ha advertido a PP, Vox y Junts de que su voto en contra en el Congreso «les retratará ante generaciones enteras». Lo hizo tras una visita a la sede de Delta Vigo PTL en Valladares (Pontevedra), donde firmó el libro de visitas y publicó un mensaje en X para responder a la formación independentista, que había pedido su retirada.
Los decretos, aprobados para frenar la especulación inmobiliaria, facilitar el acceso a la primera vivienda, impulsar alquileres asequibles y reducir desahucios, son el eje central de su estrategia. Sánchez los defendió como una respuesta directa a la crisis de acceso a la vivienda y citó como ejemplo los desahucios frenados ese mismo día.
La confrontación política se centra en el Congreso de los Diputados, donde los decretos necesitan aprobación. Junts, con 7 diputados, tiene capacidad de veto, mientras que PP y Vox —que suman 150 escaños— podrían bloquearlos si se alían. Sánchez les pide elegir entre estar con la mayoría social o con los especuladores.
El marco legal de los decretos se enmarca en la Ley de Vivienda de 2023, que permite al Gobierno aprobar medidas urgentes sin esperar al Parlamento. Sin embargo, su aplicación ha generado tensiones con comunidades autónomas como Madrid y Cataluña, que denuncian un exceso de centralismo. La presión sobre Sánchez crece: si los decretos caen, perdería una de sus principales promesas de legislatura; si los impone por decreto ley, reforzaría su imagen de gobernante autoritario ante la oposición.
La reacción de Junts refleja su estrategia de presionar desde la oposición para debilitar al Gobierno. Su exigencia de retirada no solo busca bloquear la medida, sino también ganar visibilidad en el debate sobre vivienda, un tema clave en el referéndum catalán que planea convocar. Mientras, PP y Vox mantienen una postura común: critican los decretos por «intervenir en el mercado», pero evitan proponer alternativas concretas, lo que debilita su argumento frente al electorado.







