El senador republicano Rick Scott actúa como puente tras los fracasos de Machado para entrar al país y el encuentro Trump-Delcy en Nueva York
María Corina Machado y el senador estadounidense Rick Scott han impulsado este miércoles un avance diplomático sin precedentes: la líder opositora venezolana se compromete a negociar directamente con el régimen de Nicolás Maduro, representado por Delcy Rodríguez, para garantizar su regreso al país. El anuncio llega tras tres intentos fallidos de Machado para entrar a Venezuela en las últimas semanas y tras el encuentro en Nueva York entre Donald Trump y Rodríguez, que ha retrasado las elecciones presidenciales hasta 2030.
Scott, figura clave en la política exterior republicana, se convirtió en intermediario tras una llamada telefónica con Machado, quien respondió con un mensaje en redes sociales donde reafirmó su disposición a «trabajar con todos los que estén listos para reconstruir la nación». Aunque no mencionó explícitamente a Rodríguez, su colaboradora Claudia Macero —ya en Caracas— confirmó que el objetivo es «desbloquear el regreso» de Machado, ahora considerada «la principal interlocutora» para una transición política, según el Manifiesto de Panamá firmado en junio por la oposición.
El contexto es explosivo: Venezuela enfrenta una crisis eléctrica y de agua sin precedentes, con apagones que han llevado a la población al límite de la tolerancia. Mientras, el gobierno de Maduro —apoyado por Trump— mantiene una postura intransigente: Machado, Nobel de la Paz y figura central en las protestas de 2023-2024, sigue sin poder pisar suelo venezolano. La Embajada de EE.UU. en Caracas advierte internamente de un riesgo de «desestabilización», aunque el ministro Diosdado Cabello —con una recompensa de 25 millones de dólares por su captura— es quien hasta ahora ha evitado un colapso mayor.
La presión internacional crece. Analistas como Anderson Sequera señalan que la negativa a permitir el regreso de Machado es «injustificable» y que la comunidad internacional sumará voces en los próximos días. El politólogo Miguel Velarde añade que la movilización ya no es solo por Machado, sino por el derecho de los venezolanos a tenerla en el país: «Es casi incomprensible que no pueda ocurrir».
El escenario se complica: mientras Machado apuesta por una alianza con EE.UU. y el «mundo libre», el régimen chavista —ahora aliado de Trump— resiste cualquier concesión. La pregunta clave es si este gesto diplomático, el primero en meses, será suficiente para romper el estancamiento o si Venezuela seguirá al borde del abismo social.




