La catedrática de la UCM vincula el aumento de agresiones a discursos de ‘invasión’ y deshumanización, especialmente tras Ceuta, y critica la normalización de insultos como ‘me gusta la fruta’
Concepción Fernández Villanueva, catedrática emérita de Psicología Social en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), advierte de que el Partido Popular (PP) y Vox están legitimando la violencia política en España con su silencio y discursos que deshumanizan a colectivos vulnerables. Lo hace en una entrevista a Público pocos días después de los ataques sufridos por una diputada en Ceuta y dos militantes de izquierdas en Oviedo, y un mes después de las agresiones contra periodistas de RTVE.
Fernández Villanueva, experta en violencia mediática y movilización de la extrema derecha, señala que el discurso de ‘invasión’ usado por líderes conservadores —como el de Ceuta— genera un caldo de cultivo para agresiones. ‘Cuando alguien sale a desmentir esos bulos, nunca consigue el mismo impacto que el rumor’, explica. La profesora recuerda el cartel de Vox en 2021 que comparaba falsamente las pensiones de abuelas con las ayudas a menores migrantes, un ejemplo de cómo la exageración política deriva en violencia.
El caso más reciente es el de Ana Vázquez (PP), quien exhibió un frasco de gas pimienta en el Congreso el pasado 20 de septiembre. Fernández Villanueva lo califica de violencia política institucionalizada, ya que, aunque no se usó, intimidó a una docena de personas en la Cámara Baja. ‘Los políticos son referentes’, subraya, y añade que la diputada popular mintió al asegurar que el frasco estaba vacío. El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli (PP), también fue criticado por minimizar los ataques a militantes de izquierdas en su ciudad, tachándolos de ‘chavales jóvenes’.
La catedrática distingue entre la violencia defensiva de la izquierda y la ofensiva de la derecha. Mientras los líderes conservadores legitiman insultos como ‘me gusta la fruta’ (usado para llamar ‘hijo de puta’ a Pedro Sánchez), los de izquierdas no replican ese patrón. Fernández Villanueva alerta de que este fenómeno no es aislado: en Europa, la derecha internacional camufla la violencia contra adversarios bajo el paraguas de ‘libertad de expresión’, como ocurrió en la Alemania nazi o con Bolsonaro en Brasil.
La experta concluye que, sin condena clara, la violencia no cesa, sino que aumenta. ‘Todo agresor necesita legitimación’, advierte, y recuerda que PP y Vox, con representación parlamentaria y militancia masiva, tienen una responsabilidad directa en este ciclo. Mientras, los ataques se centran en periodistas de RTVE —objetivo de su discurso—, activistas y políticos de izquierdas, pero nunca en igual medida contra la derecha.






