Bustinduy y Urtasun evitan responder a las críticas del ministro de Transportes, que pide a la izquierda no presentarse bajo 20 siglas
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha escalado este jueves la tensión con Sumar al acusar a la coalición de izquierda de «regalar el Gobierno a la ultraderecha» si no se presenta unida en las elecciones bajo 20 siglas. Sus declaraciones, dirigidas a evitar una posible ruptura de la coalición, han desencadenado réplicas inmediatas desde Más Madrid, Comuns y la propia dirección de Sumar, que ha optado por ignorar el conflicto para centrar el debate en el paquete de vivienda.
Puente, que ya criticó el miércoles a Sumar por «lecciones de izquierdismo» tras las propuestas de Ada Colau para romper el Gobierno si el PSOE no actúa con firmeza en vivienda, ha insistido este jueves en que la unidad de la izquierda es clave para evitar que la ultraderecha gane peso. Sus palabras, lanzadas en redes sociales, han sido contestadas por la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García, quien le ha recordado que «no se confunda de adversario». El coportavoz de los Comuns, Gerardo Pisar ello, ha exigido que «deje de bravuconadas», mientras la diputada de Más Madrid Tesh Sidi ha ironizado pidiendo la expropiación de su teléfono móvil.
Ante el choque, los ministros de Sumar, Pablo Bustinduy (Derechos Sociales) y Ernest Urtasun (Cultura), han evitado responder directamente a Puente. Bustinduy, en una entrevista en RNE, ha señalado que Puente «se equivocó de adversario, de tono y de mensaje», pero ha preferido centrar el debate en el paquete de vivienda, que lleva un año en negociación. «Lo relevante es resolver la situación de la vivienda, sobre todo tras el desahucio de Maricarmen», ha subrayado, evitando así alimentar la polémica. Urtasun, por su parte, ha declarado en Cadena Ser que, pese a tener «tentación» de responder, no lo hará para no distraer la atención de la aprobación del decreto de vivienda previsto para el martes.
El conflicto surge en un momento crítico para el Gobierno, marcado por el desahucio de Maricarmen, una mujer que perdió su vivienda tras acumular deudas, y que ha movilizado a la izquierda para exigir medidas urgentes. Puente, en cambio, ha centrado sus críticas en la estrategia electoral de Sumar, acusando a la coalición de debilitar al Gobierno con sus divisiones internas. Sus palabras contrastan con el tono conciliador de Bustinduy y Urtasun, que han priorizado la aprobación del paquete de vivienda sobre el enfrentamiento interno.
El paquete de vivienda, que incluye medidas para frenar los desahucios y mejorar el acceso a la vivienda asequible, lleva un año en negociación y depende ahora de la aprobación del PSOE. Si se logra, podría ser un punto de inflexión en la gestión del Gobierno, pero la tensión con Puente amenaza con distraer la atención de este objetivo. Mientras, la izquierda alternativa sigue dividida: algunos, como Colau, abogan por romper el Gobierno si el PSOE no actúa con decisión, mientras otros, como Puente, insisten en la unidad para evitar que la ultraderecha gane terreno.




